Cansadas (11) Blancanieves, Neruda y la media naranja

Gabriela Ferreira ha realizado todo un listado con las características de lo que el amor romántico implica:
•    Entrega total a la otra persona.
•    Hacer de la otra persona lo único y fundamental de la existencia.
•    Vivir experiencias muy intensas de felicidad o de sufrimiento.
•    Depender de la otra persona y adaptarse a ella, postergando lo propio.
•    Perdonar y justificar todo en nombre del amor.
•    Consagrarse al bienestar de la otra persona.
•    Estar todo el tiempo con la otra persona.
•    Pensar que es imposible volver a amar con esa intensidad.
•    Sentir que nada vale tanto como esa relación.
•    Desesperar ante la sola idea de que la persona amada se vaya.
•    Pensar todo el tiempo en la otra persona, hasta el punto de no poder trabajar, estudiar, o prestar atención a otras personas menos importantes.
•    Vivir solo para el momento del encuentro.
•    Prestar atención y vigilar cualquier señal de altibajos en el interés o el amor de la otra persona.
•    Idealizar a la otra persona no aceptando que pueda tener algún defecto.
•    Sentir que cualquier sacrificio es positivo si se hace por amor a la otra persona.
•    Tener anhelos de ayudar y apoyar a la otra persona sin esperar reciprocidad ni gratitud.
•    Obtener la más completa comunicación.
•    Lograr la unión más íntima y definitiva.
•    Hacer todo junto a la otra persona, compartirlo todo, tener los mismos gustos y apetencias.
En realidad, el listado de las características constituye todo un entramado de ideas y creencias irracionales frente a un conjunto de mitos, frente a un modelo de conducta imposible de seguir y por tanto, que fácilmente desembocará en desengaños y frustraciones.
Siguiendo a Esperanza Bosch, este listado está basado en toda una serie de mitos entendiendo éstos como creencias formuladas de tal manera que parecen verdades absolutas poco o nada cuestionables. Un tipo de creencias, además, que poseen una carga emotiva muy potente y que resisten el paso del tiempo frente a la crítica desde la razón.


Algunos de los mitos sobre los que se asienta el amor romántico, siguiendo a Carlos Yela, serían, en primer lugar, el mito de la media naranja. Este consiste en la creencia de que elegimos a la pareja que teníamos predestinada de algún modo y que ha sido la única elección posible. Este mito tiene su origen en la Grecia Clásica (con el relato de Aristófanes sobre las almas gemelas) y se intensifica con el amor cortés y el romanticismo. La aceptación de este mito podría llevar a un nivel de exigencia excesivamente elevado en la relación de pareja, con el consiguiente riesgo de decepción, o a una tolerancia excesiva en el marco de esa relación, al considerar que siendo la pareja ideal hay que permitirle más o esforzarse más para que las cosas vayan bien.
El mito del emparejamiento describe la creencia de que la pareja heterosexual es algo natural y universal y que la monogamia amorosa ha estado presente en todas las épocas y todas las culturas. Este mito fue introducido por la Cristiandad. Por su parte, el mito de la fidelidad remite a la creencia de que todos los deseos pasionales, románticos y eróticos deben satisfacerse exclusivamente con una única persona, la propia pareja, si es que se la ama de verdad.
El mito de los celos identifica éstos como un signo de amor, incluso el requisito indispensable de un verdadero amor. Este mito es también introducido por la Cristiandad y constituye un garante de la exclusividad y la fidelidad. También está presente en el amor romántico el mito de la omnipotencia o creencia de que “el amor lo puede todo” y por tanto si hay verdadero amor no deben influir los obstáculos externos o internos sobre la pareja. Es suficiente con el amor para solucionar todos los problemas.
El mito del libre albedrío consiste en la creencia de que nuestros sentimientos amorosos son absolutamente íntimos y no están influidos por factores socio-biológico-culturales ajenos a nuestra voluntad y conciencia. Junto a él, el mito del matrimonio o de la convivencia que consiste en la creencia de que el amor románticopasional debe conducir a la unión estable de la pareja y constituirse en la única base de la convivencia de la pareja. Idea reforzada por el mito de la pasión eterna o de la perdurabilidad, esto es, creencia de que el amor romántico y pasional de los primeros meses de una relación puede y debe perdurar tras años de convivencia. Este mito surge también muy ligado a esta nueva corriente ya que si amor, pasión y matrimonio van unidos y se pretende que el matrimonio sea duradero, la pasión y el amor deben serlo también.
El amor romántico resulta conflictivo especialmente si se pone en relación con la contradicción a la que Marcela Lagarde llama sincretismo de género y que básicamente consiste en las mujeres contemporáneas somos una mezcla de mujeres tradicionales y de mujeres modernas. Una mezcla que produce tensiones y conflictos internos muy profundos puesto que a juicio de Lagarde, el amor, aspecto tan central en la vida, resulta el espacio más tradicional en las mujeres modernas.
Mitos reproducidos en los refranes: “Quien bien te quiere te hará llorar”; en los dichos: “El amor es ciego”, en la poesía:
En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
Y tu color y forma son como yo los quiero.
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,
Y viven en tu vida mis infinitos sueños.
Pablo Neruda
En los cuentos infantiles donde quizá el paradigma sea Blancanieves, la princesa que permanece en un sueño profundo durante cien años hasta que llega un príncipe (que por supuesto no conoce) y con un beso la despierta a la vida, es decir, al amor a primera vista y para siempre: “fueron felices y comieron perdices”.

2 comments for “Cansadas (11) Blancanieves, Neruda y la media naranja

  1. diciembre 22, 2013 at 10:42 pm

    Todo muy bien, pero la princesa dormida era La Bella Durmiente. Blancanieves es la esclava de los enanitos….

    • diciembre 23, 2013 at 11:36 am

      Todas se parecen tanto!!! Blancanieves, además de cuidar a los enanitos, mordió la manzana y se quedó como muerta pero… solo estaba dormida hasta que llegó el príncipe y la besó…

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