Cansadas (2) Agradécelo a una feminista

¡Las modas! Las modas son un fenómeno bien interesante. Naomi Wollf lo había explicado perfectamente a comienzos de los años 90. Desde entonces sabíamos que el mito de la belleza había llegado para suplir la mística de la feminidad. Con la llamada “liberación” de las mujeres el control que ya no ejercía lo doméstico se suplió por asuntos tan triviales como el aspecto físico, el cuerpo, la cara, el pelo o la ropa. Fue la reacción contra el intento más potente de libertad sexual y reapropiación del cuerpo por parte de las mujeres.
Ahora, en los comienzos del siglo XXI, las modas nos prohíben envejecer. Algo tan ridículo como las canas tiene trascendencia política. El año que cumplimos 40 años, teñirlas o no era una decisión trascendental. Prácticamente se habían convertido en una muestra de rebeldía ante un sistema que solo quiere ver veinteañeras de cualquier edad y para ello no deja de promocionar lifting, botox, cremas milagrosas… cualquier cosa que quite arrugas y, de paso, genere ingentes beneficios para la industria cosmética al tiempo que sirva de pretexto para echar a las mujeres del sistema productivo en cuanto no siguen la norma de ocultar el paso del tiempo. Aún no están bien vistas las mujeres sabias, por lo tanto, que todas parezcamos jovencitas inexpertas.
La escritora María Xosé Queizán también ha reflexionado a fondo sobre algo aparentemente tan frívolo como los zapatos. Queizán está segura de que ningún hombre aceptaría caminar o ir a trabajar manteniendo el equilibrio sobre unas prolongaciones circenses. Además de la incomodidad, a su juicio, no resistirían el ridículo. “Las mujeres, por el contrario –afirma-, compran encantadas esos apéndices de tortura y salen orgullosas haciendo equilibrios al circo social. Y esto se considera normal”.
¿Cómo no estar cansadas viviendo a toda velocidad, embutidas en una talla 38, sobre un tacón de 7 centímetros (y más) y peleando cada mañana contra el paso del tiempo?
Las modas son un fenómeno interesante, sin duda, pero no solo para la ropa. Por ejemplo, desde hace unos años se ha puesto de moda que no se puede hablar de culpa. Cada vez que sale a relucir esa palabra alguien te corrige explicando que la culpa es un concepto judeo-cristiano, que hay que hablar de responsabilidad.
Aceptamos la corrección pero la cuestión está en que tampoco se puede hablar de responsables porque otra moda muy potente es que no se puede responsabilizar a los hombres de nada, mucho menos culpabilizar. Se podría escribir un libro entero respecto a las nuevas mentiras del patriarcado. De hecho, utilizamos tanto patriarcado por lo mismo, porque no se puede hablar de los varones, en cuanto lo haces quedas directamente desprestigiada ¿y quién lo quiere?

La autocensura ha calado muy hondo en nosotras. El feminismo, un movimiento que nunca ha sido precisamente políticamente correcto, ha caído en esa trampa pero no por casualidad. La violencia, el desprecio, las críticas feroces, el desprestigio, la pobreza, la falta de autoridad, todo eso ha sido vivido con tanta fuerza por nuestras mayores que hemos aprendido muy bien la lección. Así que en este moderno siglo XXI ¿quién es la guapa que se atreve a declararse feminista? Pocas, muy pocas. Miles de mujeres lo son sin ni siquiera saberlo porque no quieren ni pararse a pensar en ello, no sea que se les note. Otras tantas, lo rechazan con la virulencia de quien intuye que nada bueno les puede traer esa etiqueta. Una intuición que es una verdad a medias porque por un lado, el feminismo solo ha traído libertad, derechos y mejoras sociales para nuestras democracias y especialmente para las mujeres pero bien es cierto que para aquellas que más han luchado y más se han significado el precio ha sido muy elevado.
No me resisto a reproducir “Agradécelo a una feminista”, un texto que sin ánimo excluyente ni compilatorio, ayuda a no olvidar .

Si eres mujer y…
Puedes votar, agradécelo a una feminista.
Recibes igual salario al de un hombre por hacer el mismo trabajo, agradécelo a una feminista.
Fuiste a la universidad en lugar de dejar los estudios después del bachillerato para que tus hermanos pudieran estudiar pues “tú de todos modos simplemente vas a casarte”, agradécelo a una feminista.
Puedes solicitar cualquier empleo, no sólo un “trabajo para mujeres”, agradécelo a una feminista.
Puedes recibir y brindar información sobre control de la fertilidad sin ir a la cárcel por ello, agradécelo a una feminista.
Es mujer tu médica, abogada, pastora, jueza o legisladora, agradécelo a una feminista.
Practicas un deporte profesional, agradécelo a una feminista.
Puedes usar pantalones sin ser excomulgada de tu iglesia o sacada del pueblo, agradécelo a una feminista.
A tu jefe le está prohibido presionarte a que te acuestes con él, agradécelo a una feminista.
Eres violada y en el juicio no se trata sobre el largo de tu vestido o tus novios anteriores, agradécelo a una feminista.
Inicias un pequeño negocio y puedes obtener un préstamo usando sólo tu nombre y tus antecedentes de crédito, agradécelo a una feminista.
Se te permite testificar en tu propia defensa, agradécelo a una feminista.
Posees propiedad que es únicamente tuya, agradécelo a una feminista.
Tienes derecho a tu propio salario aun si estás casada o hay un hombre en tu familia, agradécelo a una feminista.
Obtienes la custodia de tus hijas e hijos tras un divorcio o una separación, agradécelo a una feminista.
Tienes voz en cómo criar y cuidar a tus hijas e hijos en lugar de que les controle completamente tu esposo o su padre, agradécelo a una feminista.
Tu marido te golpea y esto es ilegal y la policía lo detiene en vez de sermonearte sobre cómo ser una mejor esposa, agradécelo a una feminista.
Se te otorga un título después de ir a la universidad, en lugar de un certificado de haber completado los estudios, agradécelo a una feminista.
Puedes amamantar a tu bebé en un lugar público y no ser arrestada por ello, agradécelo a una feminista.
Te casas y tus derechos civiles no desaparecen diluidos en los de tu esposo, agradécelo a una feminista.
Tienes el derecho a rehusar tener relaciones sexuales con tu esposo, agradécelo a una feminista.
Tienes derecho a que tus registros médicos confidenciales no sean divulgados a los hombres de tu familia, agradécelo a una feminista.
Tienes derecho a leer los libros que desees, agradécelo a una feminista.
Puedes testificar sobre crímenes o daños que tu esposo haya cometido, agradécelo a una feminista.
Puedes escoger ser madre o no cuando tú quieras y no según los dictados de un esposo o un violador, agradécelo a una feminista.
Puedes esperar vivir hasta los 80 años [o más] en vez de morir entre los 20 y 30 a causa de embarazos ilimitados, agradécelo a una feminista.
Puedes verte como una humana adulta plena, y no como una menor de edad que necesita ser controlada por un hombre, agradécelo a una feminista.

6 comments for “Cansadas (2) Agradécelo a una feminista

  1. Yo
    diciembre 1, 2013 at 11:14 am

    Agradeceselo a una feminista o a un@ humanista? El feminismo es igual d nocivo que el machismo

    Grandes, hombres y mujeres d una misma sociedad impulsan los cambios Me parece un final totalmente sexista.

    • diciembre 1, 2013 at 4:01 pm

      Comparar feminismo y machismo es algo así como comparar racismo y defensa de los derechos humanos.

  2. Ana JS
    diciembre 1, 2013 at 10:45 pm

    Quisiera poder agradecer (me) un día que sea ilegal dar un trato médico que nos discrimina versus los varones. A los hombres nadie les dice que estan “somatizando” y otras barbaridades. De acuerdo con tu artículo, pero no podemos dejar de luchar. Y no contra las frivolidades del maquillaje sólo, sino contra una discriminación que nos mata.

  3. diciembre 2, 2013 at 1:16 am

    Ese libro de Wolf lo sigo consultando a medida que pasan los años. Está lindo el texto, yo prefiero decir las cosas que ocultarlas. Tengo serias dudas respecto a si decir que soy feminista, cuando empiece a trabajar (como psicóloga). Saludos.

  4. diciembre 3, 2013 at 9:37 pm

    Estoy tan cansada de oír esa estupidez que ni comentario merece.

  5. diciembre 3, 2013 at 9:44 pm

    Pensé que mi frase, porque no llega a ser comentario, iría debajo del que escribió Yo, diciendo que el feminismo es igual de nocivo que el machismo. Por favor no se malinterprete. Comparto enteramente el artículo, es gracias a las feministas que ahora las mujeres estamos donde estamos, pero aún hay mucho por hacer.
    Saludos.

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