Cinco mujeres violadas y colgadas de un árbol en dos semanas en India

Lo publicaba esta semana el periódico El Mundo. Una adolescente había sido hallada ahorcada en un árbol supuestamente después de haber sido violada en el estado indio de Uttar Pradesh, en el quinto caso similar que se da en esta región en las últimas dos semanas, según informó la policía. La joven, de 16 años, había desaparecido por la noche, cuando su familia había acudido a una boda y ella se había quedado sola en su vivienda. La familia de la adolescente denunció que cuando esa misma noche acudió a registrar la desaparición a una comisaría, fueron rechazados por los agentes. “Estamos investigando todos los ángulos, incluida la enemistad con alguna persona. Pero es muy temprano para cualquier conclusión”, dijo un policía de la zona a IANS.

En las dos últimas semanas se han dado cuatro casos con cinco víctimas de mujeres ahorcadas tras haber sido violadas en el norteño estado de Uttar Pradesh. El penúltimo caso se dio ayer con la aparición de una mujer de 45 años colgada de un árbol en el distrito de Bahraich. Un hijo de la víctima aseguró que se trató de una violación y denunció que su madre se había quejado a la policía recientemente de la mafia de licores local.
A finales de mayo, dos primas, de 14 y 15 años, fueron también violadas y ahorcadas en un árbol por un grupo de hombres, después de haber salido al campo por carecer de retrete en casa, un caso que generó protestas en todo el país. Este crimen tuvo una amplia repercusión internacional y generó una intensa polémica por las denuncias de inacción policial. Ante el escándalo, el Gobierno de Uttar Pradesh anunció la puesta en marcha de un servicio específico de atención telefónica para mujeres que prestará la policía en este estado, el más poblado del país con casi 200 millones de habitantes.
El primer ministro de India, Narendra Modi, dijo ayer que la protección de la mujer debe ser una prioridad para el país.
“Respetar y proteger a las mujeres debe ser una prioridad para los 1.250 millones de personas en este país”, ya que para “hacerlas partícipes en nuestro camino hacia el desarrollo, necesitamos respetarlas y garantizar su seguridad”, declaró el mandatario. (Sin comentarios).
Ante la situación y las noticias que nos van llegando a cuenta gotas, comparto el artículo publicado por Kavita Krisnan, secretaria general de la Asociación Progresista Pan-India de Mujeres (AIPWA) en www.sinpermiso.info hace más de un año. Es información de primera mano y desgraciadamente, parece que la situación no ha cambiado desde que Krisnan la relataba:

India: “¡Hay que defender el derecho de las mujeres a la libertad sin miedo!”
      Kavita Krishnan….

En medio del indescriptible horror de la violación e intento de asesinato (consumado el 27 de diciembre al morir la víctima y se ha conocido su nombre, Amanat- NdR) en Nueva Delhi hay una chispa de esperanza que alimentamos, sosteniéndola en las manos para que no se apague, ayudándola a crecer en una llama fuerte…para que se extienda como un incendio en un bosque.
Una mujer joven, una estudiante de fisioterapia de 23 años de edad, se subió a un autobús en Nueva Delhi con un amigo. Estaban solos en el autobús, a excepción de un grupo de hombres, que comenzaron a burlarse de ella por estar a esas horas de la noche con un hombre. Ni ella ni su amigo aceptaron sin más las burlas y, finalmente, el grupo de hombres decidió “darles una lección”. Golpearon a su amigo hasta dejarle sin sentido. Y la violaron en grupo, golpeándola sádicamente y dejándole sus intestinos desgarrados.
La esperanza radica en la gran cantidad de personas que han salido a protestar después. Fue bueno presenciar la ira espontánea y la determinación de llevar ante la justicia a los violadores. Pero aún mejor fue ser testigo de la voluntad de dirigir esa ira contra una sociedad y una cultura que justifican la violación y la violación sexual. La voluntad popular -de mujeres y hombres corrientes- de hacer frente a las raíces de la violencia sexual y ponerle fin, inspira más esperanza y confianza que toda la retórica flamígera de los diputados en el parlamento.

Desafiando la cultura de la violación

Una mujer que vio un vídeo de nuestra manifestación de protesta y de los discursos de los activistas ante la casa de la ministra principal de Delhi Sheila Dixit me escribió para decirme que la protesta le había llegado al corazón: “Me han escrito chicas más jóvenes, absolutamente angustiadas, porque sus padres están utilizando el caso de violación en grupo de Delhi como un ejemplo de lo que puede suceder cuando se sale de “paseo”. Y ya no les dejan hacer nada: ni tener una conversación con sus amigos varones ni ir a la universidad de su elección. Ver su protesta me lleno de esperanza y de solidaridad “.
La violencia sexual es, de hecho, una forma de imponer la disciplina patriarcal a las mujeres. Las mujeres que la desafían son castigadas por su temeridad con la violación. Y el miedo a la violación y la violencia sexual funciona como un censor interno permanente de las decisiones de las mujeres. Y la “protección” contra la violencia sexual adopta la forma comúnmente de
restricciones impuestas a las mujeres: los toques de queda en los albergues universitarios son el ejemplo más común, seguido por los códigos de vestimenta, prohibición de teléfonos móviles, restricciones de su libertad de movimientos y en sus amistades (en especial amigos varones), impedimentos para matricularse en una universidad lejos de casa, y así sucesivamente. La violencia sexual y las medidas para combatirla transpiran el aire tufo patriarcal, por lo que no es extraño que las mujeres se sientan asfixiadas.


Hace algunos años, cuando la periodista Sowmya Visvanathan fue asesinada a tiros, el ministro principal de Nueva Delhi comentó que Sowmya había sido una “atrevida” al estar en la calle a las 3 de la madrugada. El último comisario jefe de policía de Delhi dijo en una conferencia de prensa: “Si las mujeres salen solas a las 2 de la madrugada, no deben quejarse de su inseguridad. Que las acompañe su hermano o un chofer”. Estas declaraciones fueron recibidas, por supuesto, con un coro de protestas, y mucha gente recordó que las mujeres que trabajan no tienen más remedio que salir a altas horas de la noche. En el presente caso, los líderes parlamentarios del Bharatiya Janata Party (BJP), dijeron que la víctima no había hecho nada “raro”, no había salido muy tarde de la noche. Un canal nacional de televisión en inglés al referirse al caso de violación en Delhi no hacía más que repetir: “no estaba vestida de manera provocativa… No era tarde por la noche … No estaba sola”.
La idea está ahí: las mujeres no deben salir de noche a menos que tengan una buena razón para ello, las mujeres deben vestirse de maneras no “provocativa”. Que es aceptable esperar que las mujeres limiten su libertad de movimientos y como se visten por su “seguridad”. Que es aceptable sentar a las mujeres que sufren la violencia sexual en el banquillo y exigirles que se “justifiquen”. En otras palabras, se acepta con demasiada facilidad que las mujeres tienen que demostrar que no han “incitado” su propia violación. Pero en las protestas, fue refrescante ver y escuchar a muchas mujeres desafiar esta cultura de la violación: una cultura que justifica la violación y culpa a las mujeres por “provocar” o “incitar ” a la violación. Una pancarta dice: “No me enseñes cómo tengo que vestirme, enseña a tus hijos a no violar”. En otra se puede leer: “mi ánimo es mayor que mi falda, mi voz más chillona que mi ropa.” Y una tercera, escrita a mano por una estudiante que probablemente era la primera vez que se manifestaba, ponía: “¿la violó porque la ropa le provocó? ¡Le rompo la cara porque su estupidez me provoca! “.
Cuando se les ofrece “protección” a las mujeres en términos patriarcales (términos que imponen restricciones y regulaciones a la mujer), es el momento de decir “Gracias, pero no. No necesitamos medidas de seguridad patriarcales para las mujeres”. En su lugar debemos exigir que el gobierno, la policía, los jueces y otras instituciones defiendan incondicionalmente el derecho de las mujeres a ser atrevidas, a vestirse, moverse y comportarse libremente en cualquier momento del día o de la noche, por necesidad o sin ella, sin temor a sufrir la violencia sexual. Después de todo, esa libertad para hacer lo que quieran y estar a salvo en un espacio público es algo que los hombres dan por sentado, y la audacia de los hombres es continuamente alabada en la cultura popular.

“Protección” patriarcal y “honor”
La reciente campaña publicitaria de la Policía de Delhi contra la violencia sexual llama la atención por el hecho de la ausencia de mujeres. En cambio, aparece el actor y director de cine Farhan Akhtar, diciendo: “Haz Delhi seguro para las mujeres. ¿Eres lo suficientemente hombre para unirte a mí? “. Otro anuncios que la policía de Delhi ha estado utilizando desde hace varios añosmuestra la fotografía de una mujer que esta siendo acosado por un grupo de hombres en una parada de autobús, mientras que otros hombres y mujeres simplemente miran. El anuncio proclama: “No hay hombres en esta foto … o esto no sucedería”, e insta a los “hombres de verdad” a “salvarla de la vergüenza y el dolor”. Se sugiere que los acosadores sexuales no son “hombres de verdad”, que las mujeres que sufren acoso sienten “vergüenza” (en lugar de la ira), y que sólo los “hombres de verdad” pueden proteger a las mujeres. No hay el menor intento por parte de la administración del Estado de defender o propagar la idea de la libertad de la mujer y sus derechos.
El problema es que la solución que se defiende es el machismo, cuando en realidad es la raíz del problema de la violencia contra las mujeres. La violación no es la única forma de violencia contra las mujeres. Recientemente se han producido una serie de incidentes (en diferentes artes del país), en los que un padre o un hermano han cortado la cabeza a una mujer por tener una aventura extramarital o por casarse fuera de su casta. Un hombre en el distrito de Dharmapuri, Tamil Nadu, se suicidó cuando su hija se casó con un dalit (intocable), desencadenando una ola de violencia contra toda la comunidad dalit. Se exhorta a los hombres a defender el “honor” de las mujeres de la “vergüenza”. Cuando vigilan las relaciones de sus hermanas o hijas – incluso hasta el punto de asesinarlas si les desafían – ¿no alegan haber actuado en defensa del “honor”?
Además está la idea de que la violación roba a una mujer su “honor”. Se cuenta que las reinas de Rajput preferían quemarse vivas en masa antes que ser violadas por los ejércitos conquistadores. Un factor del gran número de suicidios de mujeres después de la violación es sin duda el hecho de que se les dice que su vida está “en ruinas”, y no vale la pena seguir viviendo.

El dirigente del BJP Sushma Swaraj, hablando en el parlamento, declaró que incluso si la víctima de violación en Delhi sobrevivía, sería un zinda laash, un “cadáver viviente”. En respuesta a esta declaración, una estudiante de la Universidad Jawaharlal Nehru, que participaba en una vigilia en Safdarjung, dijo: “Hemos venido aquí para que la víctima de la violación sepa que estamos con ella. Nos indigna la declaración de Sushma Swaraj de que una mujer que ha sido violada es ya solo un zinda laash. Estamos aquí para decir que esperamos que viva la vida plenamente, con la cabeza bien alta, que son los violadores los que deben sufrir y avergonzarse, no la superviviente”.

Hay que poner fin a las violaciones bajo custodia, comunales y de casta

Sea bienvenida la indignación y la ira por la violación y el intento de asesinato de una mujer joven en Delhi. La indignación, la solidaridad y la lucha por la justicia también debe abarcar a las víctimas de violación bajo custodia, comunales y de casta.

. En 2004, Thangjam Manorama Chanu de Manipur, fue violada y asesinada (con disparos en sus partes íntimas) por soldados de los Rifles de Assam. Los autores de esta horrible violación y asesinato no han sido castigados: el gobierno de la India ha protegido a los autores, afirmando que los miembros del ejército no pueden ser sometidos a un juicio penal bajo la Ley de Poderes Especiales de las Fuerzas Armadas.
• Dos mujeres jóvenes, Neelofer y Aasiya (esta última una colegiala), fueron violadas y asesinadas por miembros del ejército en Shopian, Cachemira, en 2009. La administración del Estado ha sido cómplice en un encubrimiento masivo. Los causantes siguen libres.
• Recientemente, la joven adivasi (indígena) maestra de escuela Soni Sori fue violada por agentes de la policía de Chhattisgarh, quienes insertaron piedras en sus partes íntimas. Pero el sargento de policia Ankit Garg, en lugar de ser arrestado y castigado,
recibió el Premio Presidencial a la Gallardía el Día de la República. Soni Sori sigue estando detenida y humillada en una cárcel de Raipur, y permanece bajo la custodia de sus violadores.
• Incontables mujeres dalit son violadas en todo el país por hombres de castas superiores, y las milicias del BJP y la Rashtriya Swayamsevak Sangh [organizada derechista hindú-chovinista] violaron mujeres musulmanas en el genocidio de Gujarat de 2002.
El uniforme de la policía o del ejército y la superioridad de casta o en la comunidad no pueden ser una excusa para violar y matar. Si la violación en Delhi ha removido la conciencia de la gente ante la violencia sexual, debemos asegurarnos de que las voces de Manorama, Neelofer, Asiya, Soni, Priyanka Bhotmange (Khairlanji) y Bilkis Bano (Gujarat) – y muchas otras – que
piden justicia, son oídas.

Demonizar a los pobres
La policía y la ministra principal de Delhi, Sheila Dixit, asediadas por la indignación popular, están recurriendo al viejo truco del “enemigo externo”: los trabajadores emigrantes. Y algunos otros también están tratando de canalizar la ira contra la violencia sexual hacia el odio de clase contra los emigrantes pobres. En una entrevista en televisión, Dixit afirmó que la situación en Delhi había cambiado a causa de la afluencia de inmigrantes, que podían “atacar y huir”, haciendo más difícil luchar contra este tipo de crímenes contra las mujeres en la ciudad. The Times of India publicó el 20 de diciembre una historia sobre cómo “los inmigrantes” salen “a la caza” por la noche en Delhi, citando como fuente a “un alto responsable de la policía de Delhi”, insinuando que los emigrantes son más propensos a la delincuencia y la violación porque “están lejos de sus familias durante años. Se sienten atraídos por los placeres de la gran ciudad. Sin embargo, tienen pocos medios para disfrutarlos”.
Un artículo de opinión en The Times of India del mismo día, firmado por un tal Tuhin A. Sinha afirma que “una gran parte de la población masculina vive lejos de su cónyuge para ganarse la vida. Es este grupo el que ha mostrado una mayor tendencia hacia la comisión de delitos de género. Tiene sentido, en esta situación, considerar la legalización de la prostitución “. ¿Qué está diciendo este artículo? ¿Van por ahí las mujeres emigrantes o las esposas de los emigrantes, separados de sus cónyuges, violando a la gente? ¿No es una vergonzosa justificación de la violación sugerir que está motivada por el hambre sexual de los varones? Si decimos que el violador viola a las mujeres cuando se le priva del acceso a su mujer o a una trabajadora del sexo, ¿es entonces su esposa o la trabajadora del sexo la destinatario habitual de la violencia? ¿Puede la violación combatirse garantizando un suministro estable de sexo / mujeres como mercancía a todos los hombres? ¿O tenemos que reconocer que la violación es un acto de violencia patriarcal, afirmar la ciudadanía de las mujeres y desafiar la noción de la mujer como “proveedora” de servicios sexuales y domésticos?

Nociones falsas
The Times of India ha lanzado una campaña a favor de la castración química y todo lo demás. Si, por el contrario, el periódico dejase de justificar la violación echándole la culpa a la inanición sexual masculina, sería de mucha mayor utilidad a la campaña contra la violencia sexual. La defensa de la castración química y similares se basa en la falsa noción de que la violación es motivada por el deseo sexual. De hecho, la violación es motivada por el odio a las mujeres, no por el deseo de las mujeres. Famosos violadores en serie, como el británico Robert Napper o Jack el Destripador se sospecha que eran impotentes.
Sólo 26 de cada 100 violadores son castigados: ¡VERGÜENZA!
Acabemos con la impunidad, ¡qué el 100% de los violadores sean castigados!
No hay duda, los perpetradores de violencia sexual disfrutan de una sensación de impunidad, la sensación de que van a quedar impunes. Los hechos hablan por sí solos: según la Oficina Nacional de Estadística Criminal (NCRB), los datos muestran que los casos de violación en el país han aumentado un 791% desde 1971 (los asesinatos el 240%, los robos un 178%, y los secuestros un 630%) .
Y las tasas de condena por violación han bajado del 41% en 1971 al 27% en 2010. La tasa de condenas por otros delitos contra las mujeres – asesinato por falta de dote, crueldad del esposo y los familiares, tráfico, abuso sexual, acoso sexual, secuestros – son igualmente muy baja. La razón es que las fuerzas policiales, los hospitales y los tribunales no son nada equitativos con
las mujeres y actúan con un evidente sesgo de género.
Recuerde, este bajísimo porcentaje de condenas (26%) es en aquellos casos en los que se presenta una “primera denuncia de información” (FIR). La violación es el delito que menos se denuncia: los estudios indican que por cada caso denunciado de violación, más de 50 no lo son. En cientos de casos, la policía simplemente se negó a redactar un FIR o presionó a la
denunciante para que retirase su denuncia. Cuando se tarda días de lucha para conseguir un FIR, se puede imaginar que no hay la menor urgencia a la hora de recoger pruebas forenses.
El examen médico en el hospital es otra prueba dura. Es común que los médicos realicen la “prueba de los dos dedos”: la inserción de dos dedos en la vagina de la mujer para establecer si está o no está “habituada a la actividad sexual”. A pesar de la condena del Tribunal Supremo de esta práctica, subrayando que la actividad sexual anterior de la víctima es irrelevante, la
“prueba” continúa siendo admitida en los tribunales ordinarios.
Los procedimientos judiciales duran años, lo que permite a los acusados de violación ejercer todo tipo de presión sobre la denunciante y los testigos. Este largo calvario acaba por agotar a la demandante, a menudo llevándola a reconocer su derrota. Y en el caso de que se llegue a juicio, se somete a la denunciante a todo tipo de preguntas humillantes en público.
Se sabe que los tribunales han dictado todo tipo de sentencias sesgadas y parciales en casos de violación. Incluso si el juez simpatiza con la victima y es sensible, la mala calidad del trabajo de investigación de la policía y la desidia de la fiscalía se combinan para evitar una condena.

El enemigo íntimo
En medio de la indignación nacional contra la violación, es muy fácil olvidar que los violadores no son una “especie exótica” en nuestra sociedad, que pueden ser exterminados. Los violadores no son siempre extraños sin rostro: en la mayoría de los casos, el 90% de hecho, son los padres, hermanos, tíos y vecinos de la víctima: gente conocida, de confianza y a la que se espera que la víctima respete y obedezca.
Según las estadísticas del NCRB de 2011, “los violadores eran conocidos por las víctimas en 22.549 casos (94,2%) [de todos los casos denunciados en la India en 2011]” y “los padres / familiares cercanos estuvieron involucrados en un 1,2% (267 de 22.549) de estos casos, los vecinos en un 34,7% (7835 de 22.549 casos) y familiares lejanos en un 6,9% (1560 de 22.549) de los casos”.
En otras palabras, los violadores no están claramente separados del resto de la sociedad. Los violadores no han nacido. Se hacen: en una sociedad que degrada y subordina a las mujeres. El mecanismo preventivo más importante contra la violencia sexual y otras formas de violencia contra la mujer -los “crímenes de honor”, el aborto selectivo por sexo, la violencia doméstica y a causa de la dote, el acoso sexual-, es el que el movimiento de mujeres está poniendo en práctica: combatir las actitudes patriarcales y la subordinación de las mujeres; afirmar la ciudadanía de la mujer y su libertad plena, exigir la plena igualdad de la mujer. El problema es que los gobiernos, los partidos políticos dominantes y la maquinaria estatal, siguen siendo
hostiles a la lucha de los movimientos de mujeres. En su lugar, toman partido siempre y en cada ocasión por las fuerzas patriarcales.
¡No podemos permitir que los perpetradores de la violencia sexual sigan sin temer ser castigados!
Necesitamos adoptar medidas de inmediato.
Exijamos cambios a todos los niveles del sistema:
• Leyes a favor de las mujeres, castigos rápidos y efectivos: que se celebre ya una sesión especial del Parlamento para promulgar leyes integrales contra el asalto sexual (incluidas disposiciones sobre la violación marital y la violación por las fuerzas de seguridad), el acoso sexual y los crímenes de “honor” en consulta con el movimiento de mujeres.
• Poder Judicial: juicios rápidos para todos los casos de violencia sexual (acoso, no sólo la violación sexual, con sentencias dictadas en tres meses). Todo juez que haya hecho comentarios o dictado sentencias que justifiquen violencia contra las mujeres y contra la igualdad de género, debe ser cesado.
• Policía: cursos de formación sobre género en todas las comisarías de policía, incluyendo la instrucción de procedimiento y capacitación para hacer frente a las quejas de violación. Infraestructura adecuada y equipos de investigación de violaciones disponibles en todas las comisarías de policía. Medidas disciplinarias, incluyendo el cese, en caso de no admisión de denuncias de acoso sexual / violación.
• Hospitales: salas separadas para la atención médica y psicológica a las víctimas de violación e infraestructura adecuada para el desarrollo de las investigaciones forenses en los hospitales.
• Poner fin a la cultura de justificación de la violencia de género: tolerancia cero a toda justificación de violencia sexual, crímenes de “honor” y violencia doméstica. Los funcionarios públicos, incluidos representantes electos, policías o jueces que
culpabilicen a la víctima deben ser cesados.
• Apoyo: apoyo social, asistencia médica, jurídica, psicológica y económica – a costa del gobierno – para las víctimas de violación.
• Prevención y educación: la igualdad de género debe ser parte esencial del plan de estudios, que se elaborará en consulta nacional con las activistas del movimiento de mujeres. El objetivo debe ser cuestionar las actitudes patriarcales, la misoginia y la hostilidad a la libertad y los derechos de las mujeres, frontalmente, sin contemplaciones.
Cuando la denegación de la justicia en casos de violencia sexual es la norma y no una aberración, no es de extrañar que algunas mujeres valientes hayan sido empujadas a actos desesperados para escapar de la violencia. Kiranjit Ahluwalia, una emigrante india en Gran Bretaña, quemó a su marido, que la maltrataba habitualmente. Hace unos años, un grupo de mujeres de las chabolas de Nagpur mataron a un violador en serie en el propio tribunal. Una maestra de escuela en Bihar, Rupam Pathak, apuñaló hasta la muerte a un diputado del BJP porque la policía no hizo nada contra él a pesar de haberle denunciado por violación. Es irónico que la dirigente del BJP Smriti Iraní declarase que mataría a tiros a los violadores sin importarle la ley, cuando al mismo tiempo los dirigentes de su propio partido acusaban a Rupam de inmoral y que gracias al gobierno de coalición en Bihar en el que participan, Rupam haya sido condenada a cadena perpetua en un juicio rápido, mientras que su denuncia por violación aún está siendo investigada.
En una situación en la que el principal problema es que los violadores no temen el castigo por unas tasas vergonzosamente bajas de condena, es poco probable que la pena de muerte por violación tuviese el menor poder de disuasión. La violación es la forma patriarcal de castigar a las mujeres por ser lo que son, por exigir igualdad y libertad, y la manera de reafirmar la dominación masculina. Los violadores no “desean” a las mujeres, odian y temen la libertad de las mujeres.
Cuando la gente sale a las calles exigiendo justicia para las víctimas de violencia sexual, gritemos nuestras consignas: ¡defendamos el derecho de las mujeres a la libertad sin miedo! ¡castigo rápido y eficaz de los violadores! ¡Luchemos y ganemos igualdad y dignidad para las mujeres!

Posdata
No estoy en absoluto de acuerdo con Arundhati Roy que cree que estas protestas han estallado porque la víctima era de clase media. ¡Las mujeres de clase media tampoco suelen tener este tipo de solidaridad! Mas que otras, son ellas las acusadas de ser victimas “ilegítimas” por beber, fumar, vestir sexy, etc… Si una mujer de clase media en la capital del país puede ser victima de una violencia tan horrorosa, ¿qué les puede pasar a las mujeres de las castas oprimidas, la clase obrera, las minorías religiosas, las nacionalidades oprimidas, o las adivasi (aborígenes), que son aún más impotentes y se enfrentan la violencia de género? Al oponernos a la jerarquía de la violencia, no debemos asumir que estamos de acuerdo con una jerarquía inversa, ¡que la violación de una mujer de clase es “menos” violación! No hay razón alguna para que esta solidaridad que ha surgido no se extienda a las dalits, a las minorías y las mujeres adivasi. Mi experiencia es que cuando me referí a Soni Sori y Nilofer Aasiya en las manifestaciones hubo gritos de ¡vergüenza! de miles de personas …
En efecto, existe una campaña (principalmente del gobierno de Delhi, la policía y el Times of India contra los trabajadores emigrantes y los habitantes de las villa miseria). Pero ¿por qué suponer (como Arundhati parece hacer) que todos los manifestantes en las calles acusaban a los pobres?

Traducción para www.sinpermiso.info: Gustavo Buster