De presidentes, candidatos, ricos, famosos, sátiros y depredadores

Coinciden el mismo día, en el mismo periódico, dos noticias (pongan ustedes el adjetivo, por favor). La primera, en portada: “La estrella de la BBC Jimmy Savile abusó de 214 personas”. La segunda, en páginas interiores: “Dominique Strauss-Khan, el ocaso de un sátiro”.

En el primer caso, se trata del relato de cómo Jimmy Savile, estrella de la televisión británica y condecorado por la reina por su labor benéfica, murió en 2011 como un héroe nacional pero en realidad era un “depredador sexual”, según dice textualmente el informe de la Policía Metropolitana de Londres. Entre sus víctimas, la mayoría menores, la más joven tenía 8 años y la mayor, 47.

Los hechos que se recogen en la noticia son un canto a la impunidad, un detallado viaje al corazón de una sociedad que cierra los ojos si los delincuentes son ricos y famosos y, especialmente, si sus crímenes son de tipo sexual.

Solo algunos detalles que, además de la cifra, indican ante qué tipo se cerraron todos los ojos, oídos y bocas:

“Los abusos (…) se produjeron en múltiples lugares, incuidas las instalaciones de la BBC y 14 hospitales, uno de ellos para enfermos terminales (…) Se teme que los hospitales decidieran hacer la vista gorda porque el presentador era una máquina de hacer dinero para esos centros de salud. Constantemente estaba haciendo maratones y visitando instituciones para recaudar fondos para los más desfavorecidos (…) La Fiscalía británica ha admitido que podría haber sido procesado antes por sus delitos contra al menos tres víctimas si se hubieran tomado más en serio sus denuncias…”

No solo son los hechos, también las palabras elegidas por la periodista hacen daño:

“Varios trabajadores de la BBC aseguran que los excesos de Savile eran un secreto a voces”…

¿Excesos? ¿Las violaciones son excesos?

En la segunda noticia, también hacen daño, mucho, las palabras elegidas para relatar la vida de Dominique Strauss-Khan. El relato comienza así:

“Siempre con una hebra en el equipaje de mano, el crápula (…) -Crápula, según la RAE: ‘hombre de vida licenciosa’-Todavia rico, y seductor a su manera, Dominique, de 63 años, parece acostumbrado a tirar de talonario desde que llegó a la conclusión de que el enamoramiento de mujeres es una cosa y el apareamiento en cadena que tanto le gusta, otra, y más cara (…) Legajos judiciales le citan omo animador de orgías presupuestadas en 10.000 euros por viejo verde (…) Los tres jueces instructores preparan el eventual procesamiento de un hombre programado para ser presidente de Francia, pero sumido ahora en la amargura y el abandono de quienes, desde la política o la empresa, reían sus excesos, o los financiaban (…) Las golferías de DSK eran un secreto a voces (…) El expresidente Nicolas Sarkozy sabía de las pulsiones de su rival político y había comentado que la adicción al sexo de DSK y los problemas asociados con esa patología le descalificaban como candidato (…) El presidente Hollande también estaba al tanto del temerario estilo de vida de su compañero de partido (…) No pocos le recuerdan persiguiendo secretarias y compañeras de trabajo, agobiando con mensajes a las más rebeldes y aprovechando la erótica del poder para rendir a las subordinadas más atractivas…”

No sigo, no hace falta. Pueden leer el artículo completo pero los ejemplos de complicidad e impunidad, son suficientes. Incluso a la hora de contarlo: crápula, seductor, viejo verde, hombre sumido en la amargura y el abandono, sus excesos, sus golferías, pulsiones, temerario estilo de vida…

DSK fue acusado, el 14 de mayo de 2011 en Nueva York, de una violación a Nafissatou Diallo; de intento de violación por Tristane Banon, en 2003, cuando ésta tenía 22 años y se enfrenta a la acusación de la Fiscalía que considera probado que DSK ha cometido delito de proxenetismo agravado, castigado con penas de hasta siete años de cárcel.

¿Viejo verde? ¿Igual que Silvio Berlusconi?, presidente de Italia en tres ocasiones (1994-1995, 2001-2006 y 2008-2011) del que sería imposible contar al detalle sus relaciones con las mujeres y especialmente con mujeres prostituidas y menores de edad (de las que por cierto, la wiki no menciona nada).

Escribiendo estas líneas también me acordaba de Vladimir Putin, cuando en noviembre de 2006, en una reunión internacional y creyendo los micrófonos apagados, expresaba su envidia por lo “macho” que era el presidente de Israel, acusado de haber agredido sexualmente a varias mujeres que trabajaban bajo su dirección incluso siendo ya presidente:

“Transmitan mis saludos a su presidente. ¡Vaya machote! ¡Violar a una decena de mujeres! No lo esperaba de él. Nos ha sorprendido a todos. Todos le tenemos envidia”.

Vladimir Putin volvía a ser elegido, por tercera vez, en marzo de 2012, presidente de Rusia.

No estamos hablando de las zonas más abandonadas del Planeta. Estamos hablando de la vieja, culta y rica Europa: Francia, Italia, Reino Unido, Rusia… La misma Europa que lleva días sobresaltada con la violencia sexual en India (y con razón), pero que es cómplice de los crímenes sexuales en su propia casa, delitos a los que aún es incapaz de llamar por su nombre.

Que nadie se engañe: quienes son depredadores con las mujeres y con los y las menores, lo son con todo aquel que perciban como más débil; quienes cometen este tipo de delitos con impunidad, se consideran por encima de las leyes y de la justicia. Quienes cierran los ojos, les aplauden y les votan pensando que violar es algo “envidiable” y “deseable”, luego se sorprenderán de “otras violaciones” (en el sentido metafórico) a leyes, derechos fundamentales y arcas públicas que quizá ya no les parezcan tan perdonables ni dignas de aplauso. Quienes creen que esto son “cosas de mujeres”  luego se pasan años intentando comprender por qué vivimos en un sistema político y económico cruel y depredador que arrasa con las vidas de millones de personas en todo el mundo… Así nos va.