El deporte, en los despachos, cosa de hombres

Jorge Yusta publica hoy en Público el reportaje ¿Por qué es tan difícil que una mujer entrene a un hombre?  a propósito de la polémica sobre el nombramiento de Gala León como capitana del equipo español de Copa Davis avivada especialmente por el entrenador y tío de Rafa Nadal, Toni Nadal. Me ha pedido opinión al respecto y aquí está junto a las reflexiones de  Carme Lluveras y María Teresa Samaranch

¿Por qué es tan difícil que una mujer entrene a un hombre?

Jorge Yusta

Las críticas al nombramiento de Gala León como capitana de la Copa Davis, más allá de enfocarse hacia su capacidad técnica, soslayan una visión masculina del deporte. Los ejemplos de féminas dirigiendo a hombres son residuales. Entrenadoras, expertas y dirigentes analizan para Público.es este mal imperante y esbozan algunas soluciones.

¿Por qué aún se duda de la capacidad de una mujer para entrenar a un equipo de hombres? ¿De verdad es incómodo para un jugador que una fémina le entrene? ¿Por qué es normal y habitual que un hombre entrene a mujeres y no al revés? ¿Por qué la mujer sigue todavía encontrándose con tantas dificultades en el deporte? Todas estas preguntas se tienen que volver a formular desde que el entrenador de Rafa Nadal criticara el nombramiento de Gala León como capitana del equipo español de Copa Davis porque veía raro que “una mujer vaya a pasar tanto tiempo en un vestuario con hombres con poca ropa”.

Desde que el presidente de la Federación Española de Tenis, José Luis Escañuela, eligiera a la extenista y hasta ahora directora técnica para sustituir a Carlos Moyá -con el que España ha descendido de categoría-, León ha intentado rehuir cualquier polémica y ha preferido destacar que a partir de ahora trabajará en exclusiva para devolver al combinado español al Grupo Mundial. Pese a que Toni Nadal y varios jugadores han intentado matizar que sus reticencias se enfocaban más hacia la falta de experiencia de León y el poco contacto que hasta ahora ha tenido con los tenistas, lo cierto es que las críticas comenzaron por el simple hecho de que Gala es una mujer.

Tan solo hay cuatro precedentes -todos en selecciones menores- de mujeres al frente de equipos de Copa Davis. 

El caso de Gala León es excepcional en la Copa Davis. En la actualidad es la única mujer que lidera a un equipo nacional y en la historia tan solo se han dado cuatro casos más, pero todos de índole menor. Tamara Semikina dirigió a Moldavia, entre 1995 y 2001. Francesc Guardigli hizo lo propio para San Marino, entre 2002 y 2004. Farah Dayoub fue la encargada del conjunto de Siria, sólo en 2009, y María Elena Gittens tomó las riendas de Panamá, durante unos meses en 2011. Y en el mundo del tenis también se cuentan con los dedos de la mano los casos de mujeres que entrenen a hombres. El más destacado es el de Andy Murray, que fue uno de los pocos en felicitar a Gala León, y que es entrenado por la exjugadora francesa y exnúmero uno del mundo Amelie Mauresmo.

Pero es que buceando en el resto de deportes, los ejemplos de entrenadoras de equipos masculinos son absolutamente residuales. En España, ningún equipo profesional ni de fútbol ni de baloncesto -los dos deportes más mediáticos- cuenta con una mujer en el banquillo. Hay que desplazarse a Francia para encontrar el caso del Clermont Foot Auvergne, que milita en la segunda división gala. La temporada pasada contrató a la portuguesa Helena Costa pero antes de debutar dimitió por razones que no han salido a la luz pública. La directiva volvió a apostar entonces por otra mujer, la francesa Corinne Diacre. En EEUU el debate carece de sentido. Hay multitud de mujeres estrellas del deporte y copando puestos de importancia. Hasta en la NBA, donde Becky Hammon ha sido nombrada entrenadora asistente de San Antonio Spurs, campeón de la mejor liga de baloncesto del mundo.

 

 

Carme Lluveras, ayudante de Scariolo en el Unicaja en 2005: “El mundo del deporte es muy masculino aún, muy arcaico y caduco”. 

 

 

En España, seguimos a años luz. En 2005, una mujer logró formar parte del cuerpo técnico del Unicaja de Málaga, entonces entrenado por Sergio Scariolo. Se llama Carme Lluveras y ya no se sorprende de nada. Ha vivido en sus carnes la marginación por ser mujer durante toda su vida profesional y es rotunda a la hora de diagnosticar el problema que sigue palpitando en el deporte español: “El deporte está a años luz en cuanto a la consideración de la mujer profesional. El mundo del deporte es muy masculino aún, muy arcaico y caduco”, asegura en una conversación a Público.es.

Lluveras argumenta que el deporte sigue manteniendo una visión masculina dominante y que la preparación todavía sigue quedando en un segundo plano: “Desde el momento en el que no se considera al deporte femenino como profesional, las mujeres nunca seremos admitidas en un mundo que sigue siendo de hombres y dominado por hombres”, se lamenta. Y es que, según ella, “nosotras ya no tenemos que estar demostrando nada”. “El mundo del deporte aún no está preparado para admitir en igualdad a la mujer y al hombre y por eso avanza a un ritmo más lento con respecto al resto de la sociedad”, valora.

 

Nuria Varela, exdirectora de gabinete del Ministerio de Igualdad: “El deporte es un ámbito especialmente desigual porque los hombres acaparan todo el poder y todos los recursos”

 

Nuria Varela, exdirectora de gabinete del Ministerio de Igualdad, ahonda en esta tesis: “Estamos en una sociedad donde todavía la igualdad no es real y el deporte es un ámbito especialmente desigual por dos motivos. Primero, porque los hombres acaparan todo el poder y segundo, porque los hombres acaparan todos los recursos. Y no están dispuestos ni a soltar los sillones ni el dinero. El mundo del deporte es un mundo absolutamente masculino”. Y lanza, como Lluveras, un deseo: “Ojalá tanto en el ámbito del deporte como el resto de la sociedad eligieran a hombres o mujeres en función de la preparación y no en función del sexo”.

Ambas, además, se sorprenden del contraste entre la polvareda levantada por el nombramiento de León y la ausencia de crítica hacia Carlos Moyá, su predecesor. Gala León está sufriendo una violencia verbal. ¿Porqué no está habiendo las mismas críticas hacia Moyá por haber descendido a España? Si Gala León fracasa como Moyá entonces habrá que criticarla como se critica a cualquier responsable. Pero hoy las críticas no tendrían que ir hacia ella, sino hacia el que ha llevado al equipo al descenso”. Y, cómo no, surge también el factor a tener en cuenta de los éxitos cosechados últimamente por las deportistas españolas. Mireia Belmonte, Ruth Beitia, Carolina Marín, la selección femenina de fútbol… “Ahora cada día se tambalea más ese mal reparto de poderes porque las mujeres están obteniendo muchos éxitos deportivos a pesar de las dificultades que tienen. Precisamente, cuantos más éxitos tienen las mujeres en el deporte, más evidencian la profunda injusticia en la que viven”, determina Varela.

Toda esta masculinidad imperante se observa si miramos al otro lado de la moneda, el de los hombres que entrenan a equipos femeninos. Aquí sí se trata de un fenómeno completamente habitual. Sin ir más lejos, el equipo de Copa Federación (el equivalente femenino a la Davis) estuvo capitaneando durante casi dos décadas por Mico Margets que, ante la llamada de Público.es, prefiere no pronunciarse sobre un tema que le toca de cerca y que considera “muy delicado”. Hoy en día, son hombres los que se sientan en los banquillos de las principales selecciones españolas. Ignacio Quereda en la de fútbol, que acaba de clasificarse por primera vez para disputar un Mundial. Luis Mondelo en la de baloncesto, que disputa estos días el Mundial de Turquía. O Jorge Dueñas en la de balonmano y Miki Oca en la de waterpolo.

 

María Teresa Samaranch, presidenta de la Federación de Deportes de Hielo: “Se trata de una carrera que a las mujeres nos está costando bastante”

Pero, como apuntaba Nuria Varela, el vacío femenino no solo se queda a ras de pista sino que también se traslada a las esferas del poder deportivo. Y es que de las 60 federaciones de deportes que existen en España, solo tres están presididas por mujeres. Son la de Deportes de Hielo, Salvamento y Socorrismo y Petanca. Federaciones, además, con un impacto mínimo tanto a nivel económico como mediático. La primera está presidida por María Teresa Samaranch, hija del fallecido expresidente del COI, que reincide en que “parece mentira que las mujeres cuando acceden a según que tipo de cargos tengan que explicarse”.

Pese a ello, considera que a nivel institucional se está haciendo mucho para que la mujer vaya adquiriendo protagonismo en el deporte pero, a su criterio, “se trata de una carrera que a las mujeres nos está costando bastante, pero estamos en ello”. Con respecto a su experiencia federativa, Samaranch admite que “somos todavía muy pocas presidentas de federaciones pero lo único que nos queda es demostrar que la validez de una mujer al frente de una federación es la misma que la de un hombre. Esta situación poco a poco irá cambiando. Lo importante es valorar las aptitudes que una persona, independientemente de ser hombre o mujer, tenga cuando se le pone un reto por delante”. Por tanto, las mujeres todavía siguen andando un camino empinado y pedregoso, que los hombres ya han recorrido allanado.