El feminismo es un impertinente… también para la izquierda

El feminismo es un impertinente –como llama la Real Academia Española a todo aquello que molesta de palabra o de obra–. Es muy fácil hacer la prueba. Basta con mencionarlo. Se dice feminismo y cual palabra mágica, inmediatamente, nuestros interlocutores tuercen el gesto, muestran desagrado, se ponen a la defensiva o, directamente, comienza la refriega.

¿Por qué? Porque el feminismo cuestiona el orden establecido y la moral y la costumbre y la cultura y, sobre todo, el poder. El feminismo todo lo que toca, lo politiza. No hay nada más políticamente incorrecto que el feminismo porque pone en evidencia los ejercicios ilegítimos de poder de la derecha y de la izquierda; de conservadores y progresistas; en el ámbito público y en el privado; de los individuos y de los colectivos.

El feminismo fue muy impertinente cuando nació. Corría el siglo XVIII y los revolucionarios e ilustrados franceses –también las francesas–, comenzaban a defender las ideas de “igualdad, libertad y fraternidad”. Por primera vez en la historia, se cuestionaban políticamente los privilegios de cuna y aparecía el principio de igualdad. Sin embargo, las mujeres que habían participado activamente en esa revolución, a partir de 1793, fueron excluidas de los derechos políticos recién estrenados. En octubre se ordena que se disuelvan los clubes femeninos. No pueden reunirse en la calle más de cinco mujeres. En 1795, se prohíbe a las mujeres asistir a las asambleas políticas. Aquéllas que se habían significado políticamente, dio igual desde qué ideología, fueron llevadas a la guillotina o al exilio.

Quince años más tarde, el Código de Napoleón, imitado después por toda Europa, consagra la minoría de edad perpetua para las mujeres.

Como explica Amelia Valcárcel: “Fueron consideradas hijas o madres en poder de sus padres, esposos e incluso hijos. No tenían derecho a administrar su propiedad, fijar o abandonar su domicilio, ejercer la patria potestad, mantener una profesión o emplearse sin permiso, rechazar a su padre o marido violentos. La obediencia, el respeto, la abnegación y el sacrificio quedaban fijadas como sus virtudes obligatorias. El nuevo derecho penal fijó para ellas delitos específicos que, como el adulterio y el aborto, consagraban que sus cuerpos no les pertenecían. A todo efecto ninguna mujer era dueña de sí misma, todas carecían de lo que la ciudadanía aseguraba, la libertad”.  

No es el único ejemplo. Las “traiciones”, desencuentros y enfrentamientos del feminismo con los movimientos progresistas y de izquierdas forman parte de la historia.

Un siglo después, las sufragistas, que iniciaron su experiencia política luchando contra la esclavitud y en los movimientos abolicionistas, vivieron con estupor cómo después de todo su trabajo en contra de la esclavitud, la recompensa fue que en 1866, el partido Republicano al presentar la Decimocuarta Enmienda a la Constitución que por fin concedía el voto a los esclavos, negaba explícitamente el voto a las mujeres. La enmienda sólo era para los esclavos varones liberados. Pero aún sufrieron otra traición. Más dolorosa si cabe. Ni siquiera el movimiento antiesclavista quiso apoyar el voto para las mujeres, temeroso de perder el privilegio que acababa de conseguir.
Como anécdota –o quizá no por casualidad–, la primera novela antiesclavista del continente americano es una obra de Harriet Beecher Stowe, escritora estadounidense que en 1851 publica por entregas la conocida La Cabaña del Tío Tom.

También Flora Tristán, precursora y avanzadilla de las feministas socialistas, explicaba su situación de conflicto: “Tengo casi al mundo entero en contra mía. A los hombres porque exijo la emancipación de la mujer; a los propietarios, porque exijo la emancipación de los asalariados”.

Igual han quedado para la historia las reflexiones de August Bebel el hombre que procuró desarrollar las tesis marxistas sobre la cuestión femenina: “Hay socialistas que se oponen a la emancipación de la mujer con la misma obstinación que los capitalistas al socialismo. Todo socialista reconoce la dependencia del trabajador con respecto al capitalista (…) pero ese mismo socialista frecuentemente no reconoce la dependencia de las mujeres con respecto a los hombres porque esta cuestión atañe a su propio yo.”

Antológica la regañina de Lenin a Clara Zetkin, la alemana que realmente puso las bases para un movimiento socialista femenino, dirigió la revista femenina Igualdad y organizó una Conferencia Internacional de Mujeres en 1907 que se mantiene viva hasta hoy –aunque en 1978 cambió el nombre por el de Internacional Socialista de Mujeres–: “Clara, aún no he acabado de enumerar la lista de vuestras fallas. Me han dicho que en las veladas de lecturas y discusión con las obreras se examinan preferentemente los problemas sexuales y del matrimonio. Como si éste fuera el objetivo de la atención principal en la educación política y en el trabajo educativo. No pude dar crédito a esto cuando llegó a mis oídos. El primer estado de la dictadura proletaria lucha contra los revolucionarios de todo el mundo… ¡Y mientras tanto comunistas activas examinan los problemas sexuales y la cuestión de las formas de matrimonio en el presente, en el pasado y en el porvenir!”
Fue Heidi Hartmann quien describió la relación entre marxismo y feminismo como un matrimonio mal avenido.

También Alejandra Kollontai tuvo numerosos enfrentamientos dentro de su propio partido al hacer suya la idea de Marx de que para construir un mundo mejor, además de cambiar la economía tenía que surgir el hombre nuevo. Así, defendió el amor libre, igual salario para las mujeres, legalización del aborto y la socialización del trabajo doméstico y del cuidado de los niños, pero sobre todo, señaló la necesidad de cambiar la vida íntima y sexual de las mujeres. Para Kollontai, era necesaria la mujer nueva que, además de independiente económicamente, también tenía que serlo psicológica y sentimentalmente. Rotunda, para Kollontai no tiene sentido hablar de un “aplazamiento” de la liberación de la mujer, en todo caso, habría que hablar de un aplazamiento de la revolución. Como anécdota, en el local donde se iba a celebrar la primera asamblea de mujeres que Kollontai convocó, apareció  el siguiente  cartel:  “La asamblea sólo para mujeres se suspende, mañana asamblea sólo para hombres”.

Llegaron los años sesenta (del siglo XX) y fueron intensos en cuanto a agitación política. Nace la Nueva Izquierda y el resurgir de diversos movimientos sociales radicales como el movimiento antirracista, el estudiantil, el pacifista y el feminista, claro. A todos les unía su carácter contracultural. No eran reformistas, no estaban interesados en la política de los grandes partidos, querían nuevas formas de vida. Muchas mujeres entraron a formar parte de este movimiento de emancipación .

Pero, una vez más, aparecieron las contradicciones en esa Nueva Izquierda. Robin Morgan escribió lo que hacían en aquellas revolucionarias reuniones: “Como quiera que creíamos estar metidas en la lucha por construir una nueva sociedad, fue para nosotras un lento despertar y una deprimente constatación descubrir que realizábamos el mismo trabajo en el Movimiento que fuera de él: pasando a máquina los discursos de los varones, haciendo café pero no política, siendo auxiliares de los hombres, cuya política, supuestamente, reemplazaría al viejo orden”.

Además, las mujeres se enfrentaban a su invisibilización como líderes, a que los debates estuviesen dominados por los hombres y a que sus voces no fuesen escuchadas. La opresión sólo se analizaba teniendo en cuenta la clase social. El sexismo o era objeto de bromas o no entraba en los debates teóricos. Así las cosas, aunque las mujeres sentían que las cuestiones que afectaban de manera más directa a sus vidas (la sexualidad, el reparto de las tareas domésticas, la opresión…) debían pasar a formar parte de la discusión política, no lo conseguían.
En palabras de Ana de Miguel, puesto que el hombre nuevo se hacía esperar demasiado, la mujer nueva –de la que tanto hablaba Kollontai a principios de siglo–, optó por tomar las riendas. La primera decisión política del feminismo fue la de organizarse de forma autónoma, separarse de los varones. Así se constituyó el Movimiento de Liberación de la Mujer.

En mayo del 2011, en la Puerta del Sol de Madrid, ocurrió una historia que Belén Gopegui contó con detalle:

“Alguien arrancó el jueves de cuajo una pancarta que decía “La revolución será feminista o no será”. Es la única pancarta que se ha arrancado y el problema mayor fue que mientras el individuo se golpeaba el pecho a lo King Kong, un grupo grande de gente le aplaudió y abucheó a las mujeres. Cuando bajaron del andamio había debajo un grupo que insultó a quienes habían subido la pancarta. La historia importa porque revela que Sol (la acampada) no es magia ni una ilusión pasajera sino un lugar hecho con nuestras vidas patriarcales y capitalistas que quieren vivir. La historia importa porque la reacción de la carpa feminista fue convocar un taller de feminismo para principiantes a donde asistieron muchas personas. Y allí se preguntó a quienes asistíamos qué entendíamos por feminismo. Y se dijo que era comprensible, lo cual no quiere decir justificable, que haya reacciones de miedo y prepotencia por parte de quienes han interiorizado sus privilegios machistas como si fueran naturales y ven que se ponen en cuestión. Fue un momento, uno más, de inteligencia colectiva en marcha”.

Larga es la historia de las resistencias de buena parte de los integrantes de la izquierda con la igualdad entre mujeres y hombres. Tan larga que podemos reconstruirla desde la Revolución Francesa hasta el 15M.

Escribo todo esto ante el estupor que me han provocado algunos comentarios al hilo del Debate de la Redacción planteado por el periódico La Marea sobre la conveniencia o no de publicar un anuncio que se consideró sexista. La redacción decidió rechazar el anuncio y lo hizo público en el número siguiente, lo contó a sus lectores y lectoras, tanto que había rechazado el anuncio como las razones que le habían llevado a tomar esa decisión. Esto motivó una viva polémica y la mayoría de los comentarios fueron en contra de esa decisión. El estupor me lo provoca no que mucha gente se manifieste con una postura contraria a la tomada por la redacción, todo lo contrario, ésa es la parte interesante, el debate suscitado, sino porque se continúan reproduciendo los mismos argumentos y actitudes en una parte del público de La Marea, que mayoritariamente es de izquierdas y progresista.

Directamente no hay debate. Se recurre a la misma estrategia que ya se utilizó contra las sufragistas (la ridiculización y el ninguneo). Se utilizan argumentos como la censura. ¿Censura? Si hay algo censurado en el debate público y en los medios de comunicación es el feminismo, es casi imposible plantearlo sin que, como ha ocurrido en el debate de La Marea, inmediatamente te descalifiquen. Es muy curioso cómo se dan lecciones y cómo se considera que ser feminista significa carecer de cultura y ser un mal profesional, en este caso, un mal periodista. Será que no sabía María Moliner de lengua y lenguaje o Eulàlia Lledó o Mercedes Bengoechea, por ejemplo. Aún es más curioso que el abuso del cuerpo de las mujeres en su representación artística se justifique como “creación” como si no fuese la cultura, precisamente, la transmisora de valores. Como si no fuese la representación del cuerpo femenino por parte de los hombres uno de los lastres que aún soportamos.

Me viene a la memoria el eslogan de las Guerrilla Girls, el colectivo formado por artistas norteamericanas cuando plantearon a modo de lema/provocación:

“¿Hay que desnudarse para entrar en el Museum of Modern Art de Nueva York?  Si eres mujer parece que sí. Los números no fallan. Solo un 5% de los artistas son mujeres pero un 85% de los desnudos que se exhiben son de mujeres. Si eres mujer y quieres estar en el MOMA lo mejor será que te desnudes”.

Y ya, lo más curioso, es que se califica de trasnochado al feminismo cuando el machismo, la discriminación y la desigualdad están repuntando con una fuerza inusitada. Lo que es viejo, muy viejo es el machismo y el lenguaje excluyente y lo que esto significa, la democracia excluyente.

Sirva la anécdota de La Marea como excusa para recordar la  historia y proponer una pregunta vital en estos momentos: ¿Cuándo se planteará la izquierda (los partidos, los individuos, los colectivos sociales… ) un debate político, profundo y sereno, sobre su capacidad para integrar realmente -no formalmente-, la igualdad entre mujeres y hombres en todos sus postulados?, porque parece obvio que, sin mujeres, no hay democracia.

Choque de reyes

Publicidad rechazada por La Marea sobre la que se ha suscitado el debate.

53 comments for “El feminismo es un impertinente… también para la izquierda

  1. lea
    enero 27, 2013 at 9:53 pm

    Excelente análisis y revisión. Gracias. lea ágreda

    • enero 28, 2013 at 4:04 pm

      Lea, Carolina, Ana, muchas gracias!

  2. enero 27, 2013 at 10:12 pm

    Excelente artículo, muchas gracias.

  3. enero 27, 2013 at 10:17 pm
    • enero 28, 2013 at 3:51 pm

      Muy bueno, Danilo. Gracias por compartir tanto el artículo como la imagen.

  4. enero 27, 2013 at 10:19 pm

    Esta imagen también viene al caso:
    http://www.facebook.com/photo.php?fbid=384019998311402

  5. Agente K
    enero 27, 2013 at 10:55 pm

    Porque tuercen el gesto ante el feminismo? pues porque se suele arguir que el feminismo busca la igualdad de todos, que miremos el diccionario, etc,… pero si está en duda es porque algo falla. Por poner solo algún ejemplo aunque hay muchos, ven ustedes a las feministas reclamando la custodia compartida? o les ven reclamando que las mujeres vayan en los barcos pesqueros? o les ven cuestionando porque motivos los hombre viven al menos 5 años menos que las mujeres en esta sociedad que quiebra más su salud en lugar de preocuparse solo por los problemas de salud de las mujeres? o que la ley sea igual para las mujeres que para los hombres? etc, etc, etc, etc… no, el feminismo reclama derechos, pero no deberes. Reclama igualdad pero solo para lo que interesa. Esto es un hecho. Si se pretende que feminismo equivalga a igualdad… en primer lugar ni siquiera debería tratar de asociarse a una palabra que solo habla de un genero una falsa apariencia de igualdad. Al igual que el feminismo no permite ninguna crítica como la que estoy haciendo. Cualquier persona con un poco de sentido común es capaz de darse cuenta de lo que es buscar una auténtica igualdad. Y dicho todo esto, soy feminista… pero hay que ser algo más, el feminismo se queda corto. Las feministas si un varon dice que el echa a faltar derechos en seguida es devorado clamando que la situación de la mujer es terrorífica y no se le deja alzar la voz. El feminismo aunque tu siendo hombre defiendas a capa y espada los derechos de las mujeres, no quiere ni oir hablar de determinadas cosas. Si dices que el varon necesita ganar derechos que no tiene, las feministas se rien de ti en tu cara….y aún encima te dirán que lo tuyo es el machismo que repunta. Hay sexismo por parte de la mujer en esta sociedad, pero el feminismo lo niega, pero si es posible defender los derechos de las mujeres y una igualdad más universal. No el feminismo no está trasnochado pero si se queda corto y muchas veces es tendencioso, la simple frase feminista “las mujeres pueden ser iguales o mejores que los hombres” ya es sexista, y si no lo pueden ver, es que tienen un problema.

  6. raquel
    enero 27, 2013 at 10:59 pm

    Cuando empecé a leer los comentarios que suscitaron el artículo sobre la publicidad de Choque de Reyes se me hizo un nudo en el estómago (como tantas otras veces que leo comentarios sobre artículos feministas), y decidí dejar de leerlos. Esos tonos despectivos, ácidos, irónicos por plantear ese debate…Temí que desde la redacción de La Marea calasen esos argumentos y os pudiérais sentir ridículos, como pretendían, por esa decisión. Asi que ahora es un verdadero alivio leer este artículo, GRACIAS, porque como socia de la cooperativa máspúblico no podría soportar que no se estuviera construyendo un medio escupulosamente feminista, o al menos, con toda su intención. ¿Por qué este tema levanta tanto odio y violencia visceral especialmente entre los hombres? ¿Por qué no queréis ver? Cada vez acepto menos la postura de quien está en la posición de privilegio (ser hombre), que no está dispuesto a dejarla (significa poder sobre el 50% de la humanidad), y además no está dispuesto a reconocer la posición injusta de las que estamos un poco más abajo.

    • enero 28, 2013 at 4:02 pm

      Raquel, gracias, muchas gracias a ti y no, no te preocupes que no vamos a tirar la toalla tan pronto!!

  7. Agente K
    enero 27, 2013 at 11:07 pm

    Es curioso muchas de las cosas que dice la autora, como feminista le habrán visto ustedes quejarse de que un hombre por ejemplo no pueda presentarse a concursos literarios porque son solo de mujeres y solo admiten escritores con vagina? acaso se hace eso mismo por los hombres a la inversa?. O habrán visto a esta autora quejarse de que se hagan exposiciones en museos solo de mujeres? no, hasta le parecerán bien. Por cierto, porque no hacemos como en el Islam, prohibamos representar la figura humana, así los hombres no podrán representar cuerpos de mujeres, reprimamos a los hombres! piensan de forma desviada.

    • enero 28, 2013 at 3:55 pm

      Agente K, esta autora no se queja; argumenta, piensa, lee, trabaja para cambiar las cosas, denuncia… pero quejarse no. El discurso de la queja es un discurso envenenado que no utilizo.

  8. Agente K
    enero 27, 2013 at 11:13 pm

    Por cierto, si el personaje hubiera sido masculino… ni se os habría ocurrido quitarlo.

  9. Ana
    enero 27, 2013 at 11:41 pm

    Ojalá más personas se interesaran por este tema. Creo que leyendo ésto es un buen comienzo para abrir nuevos horizontes. Me ha encantado!

  10. DeVera
    enero 28, 2013 at 12:35 am

    Estoy sumamente de acuerdo con el artículo. Pero no con la ilustración. La saga “Canción de hielo y fuego” es de las pocas obras no machistas que pueden encontrarse en la literatura fantástica (o de cualquier otro género) contemporánea. la desnudez del personaje tiene sentido en la historia. Es de hecho una imagen del momento más importante de la historia del libro, y aunque casi cualquier otra portada con una mujer bonita desnuda encajaría con el artículo; ésta no lo hace. De hecho el autor ha concedido entrevistas en los que se debate bastante el papel de las mujeres en la literatura, y toda su obra, no sólo esta saga, presenta un abanico de personajes femeninos (y masculinos también) con nombre e importancia, relevantes para la historia o protagonistas, con todo tipo de personalidades distintas y todo tipo de prioridades. Es más, en “Una canción para Lya”, invierte conscientemente los poderes de los personajes según el lector esperaría que fueran, precisamente para jugar con los estereotipos de género. No es perfecto, faltaría más, pero el simple hecho de que un hombre de su edad se plantee el tema y actúe en consecuencia da solidez al trabajo de las personas que se preocupan por cambiar.

  11. enero 28, 2013 at 9:51 am

    Agente K, si el personaje fuera masculino, no habría salido un desnudo frontal suyo en una portada.

  12. Pensador
    enero 28, 2013 at 10:16 am

    Creo que no estáis dando cuenta del problema de esta decisión. Prácticamente todo el mundo que ha participado en el debate apoya TODO el planteamiento, pero cree que no es aplicable a este caso. Refugiarse en lugares comunes es un poco demagógico. Nadie que haya entrado en ese hilo discute los planteamientos que aquí se exponen. Pero eso no significa que desde ese planteamiento sólo exista una opción que sea censurar esa imagen. Y si, sigo censura, porque es evitar la publicación de algo por su contenido. Hablamos de censura en positivo si quieres, como evitar esvásticas en campos de fútbol, pero las cosas por su nombre.
    A mi me parece que la mejor manera de comprender el debate es volver a la pregunta original: ¿se hubiese censurado “La libertad guiando el pueblo”?
    Claro, todo el mundo conoce ese cuadro y se sabe que es una obra de arte reputada. Censurala es quedar como un paleto. Pero no por la “teta” que se ve, sino porque es una obra de arte reputada. En este caso, como es la portada de un libro no se tiene miedo a quedar como un paleto. Pero el acto es el mismo, porque no se trata de un desnudoifemenino para incitar al consumo, sino de una obra artística que representa una parte clave del libro. no hay miedo a quedar como un paleto, aunque el acto sea el mismo.
    Este dibujo no es una señorita en bikini delante de un coche para que Berlusconi se lo compre.
    Y un apunte más: soy un hombre y tengo cerebro. Cuando veo una teta no pierdo la razón y compro el libro como un zombi. Alguno habrá, pero me parece igual de sexista hacia la masculinidad que un director de márketing crea que con un desnudo voy a comprar un libro, como que lo pienses tú (o usted, como prefiera).
    Creo que publicar el debate ha sido lo más inteligente por parte de La Marea, porque es un signo de humildad y valentía. Pero la reacción que está habiendo a que el debate no esté yendo por la vía que alguien pensaba que iba a ir peca de soberbia y un poco de rabieta.
    El otro día expulsaron a un Concejal por llevar una bandera republicana. ¿Tendría que darle la razón al alcalde que le expulsó porque escriba una columna como esta con mucha información sobre la Constitución actual, los derechos que recoge, etc, etc?

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  14. jssvg
    enero 29, 2013 at 12:44 am

    Respuesta (por ejemplo) al Agente K

    No sé si habrá oído hablar de “feminismos”, el feminismo como movimiento, se ha cuestionado así mismo desde el principio, porque el hecho que sea transversal a la propia condición humana, le ha expuesto y enfrentado, a las diferentes culturas, ideologías, momentos históricos, políticos, sociales etc. y todos los ejemplos que ha puesto se han cuestionado por diferentes feminismos y se siguen cuestionando y revisando, con posturas y razones para hacerlo, ¿qué no admite críticas? el feminismo es crítica constante, empezando por sí mismo.

    El artículo me parece muy certero y radical (en el sentido de ir sin dudarlo al fondo): “¿Por qué? Porque el feminismo cuestiona el orden establecido y la moral y la costumbre y la cultura y, sobre todo, el poder. El feminismo todo lo que toca, lo politiza. No hay nada más políticamente incorrecto que el feminismo porque pone en evidencia los ejercicios ilegítimos de poder de la derecha y de la izquierda; de conservadores y progresistas; en el ámbito público y en el privado; de los individuos y de los colectivos.”

    ¿El feminismo se queda corto? seguramente muchas personas feministas se quedan cortas, algunas personas que son activistas feministas, están en proceso de emancipación de las estructuras del “patriarcado” y se puede apostatar del “machismo” por escrito, pero en él nos educaron familia, sociedad, gobiernos…(aunque cada caso es un mundo), en eso se incluyen las mujeres, e igual que a pesar de comunicarnos en la lengua de un nuevo lugar de residencia, aún pensamos en nuestra “lengua materna”, necesitando mucho esfuerzo y quizás nunca podamos dejar de hacerlo (no solo nos pasa en este tema, nos educaron en una cultura capitalista, cristiana, de violencia…). Por cierto, yo soy varón, y desaprender y desprendernos de prebendas y perjuicios que por ser varones están fuertemente reforzados, dificulta mucho más el dejar de ser machistas, a nuestro pesar.
    Imagino a una pareja “feminista” en el siglo XXI en Europa, intentando educar a su hija en igualdad, pero les imagino haciendo lo mismo con su hijo menor; cuando se planteen reutilizar la ropa de su hermana con él; y comprobaremos al imaginarlo, en el mundo en que estamos, más allá de las teorías.

    Si identificamos “feminismo” con mujeres que lo asumen; igual que un maltratador, en una mayoría de los casos ha sido maltratado, igual sucede con el machismo; las mujeres que han sufrido o sufren mayores cotas de machismo, sin haber sanado las heridas; pueden llegar a repetir contra varones o mujeres, parecidos conductas machistas; ninguno ni ninguna estamos libres de no caer en lo que combatimos; pero el machismo más destructivo es el que se ejerce desde el poder y asume la inferioridad del otro por su condición de sexo; y sin que discuta excepciones en el sexo femenino, en casi su totalidad, ese machismo lo ejercen los varones.
    El germen del “fascismo” ejercido a través del poder y la violencia, fue identificado por el “feminismo” desde su relaciones más básicas de superioridad varón-mujer, como en su desarrollo en lo familiar, grupos, etnias, pueblos, naciones, imperios… y en todas ellas las enfrenta, porque sin modificar el “gen educativo” en el yo que lo provoca, la igualdad se nos presentará imposible.

    En lo político, yo creo que es necesaria la discriminación-positiva; aunque hay “feminismos” que la critican, igual que a los espacios “solo para mujeres”.
    La discriminación positiva, no solo la creo necesaria “por razones de sexo” sino en más cuestiones como “las de índole económica” o “étnica”…, cuando sabemos que ha existido una discriminación negativa por siglos, que convierten de otro modo, sin distribución compensatoria, irreal la igualdad, porque han sido heredadas las desigualdades y se siguen heredando.

    Sobre la portada, al dragón le dará igual que aparezca un desnudo de hombre de mujer o de dragona alada; a la mujer le dará prácticamente lo mismo que aparezca un desnudo de mujer u hombre; pero a los hombres no, y eso es un 50% del mercado potencial de clientes, y por eso el desnudo femenino aparece en portada; no porque lo requiera el guión ilustrativo. Por supuesto no se comprará nadie el libro solo porque aparezcan un par de tetas dibujadas (excepciones siempre), pero uno de los objetivos de las portadas es destacar el texto entre otros cientos en exposición, y elegir un desnudo de mujer (que sea artístico responde a lo políticamente correcto) lo consigue.
    Así que sexistas sí y más cuando significa mayor potencial de beneficio.

    JssVg

  15. silvia
    enero 29, 2013 at 10:20 am

    ¡Muy buen articulo! Da para pensar mucho

  16. Ivonne Lima
    enero 29, 2013 at 1:10 pm

    Cuando se habla de igualdad siempre se simplifica con que queremos parecernos a los hombres, y nada mas lejos de un pensamiento feminista, lo que realmente queremos son las mismas oportunidades, partir de la misma meta con igualdad de condiciones y con nuestras identidades bien definidas. Yo como feminista quisiera no tener la necesidad de reivindicar un movimiento propio de mujeres, pero nos obligan ,la formación basada en la religión, que no debe haber ámbito mas machista que las iglesias, del signo que sean, y aunque seamos ateas, nuestra educación occidental y cristiana nos ha marcado muy profundamente. Las propias mujeres feministas luchamos diariamente contra esa cultura de la superioridad masculina, impuesta desde la superestructura, laica o religiosa.
    Nuestros compañeros de izquierda deberían incorporar diariamente esta lucha a su ser conciente, y de ahí quizá dentro de muchos años no necesitemos más movimientos de liberación femenina, ni cuotificación de género en la representación parlamentaria y ejecutiva, donde por hoy cada vez< somos menos mujeres, en este Uruguay gobernado por la izquierda.
    Ivonne

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  21. Alexandra Angelobna
    enero 31, 2013 at 8:55 pm

    Gracias por el artículo Nuria (algunas partes ya me sonaban de “Feminismo para Principiantes; me parece muy buena idea incluir partes en el blog y ayudar a difundir una valiosa información que normalmente se oculta). También me encantó, el artículo sobre Christine de Pisán*

    A continuación comparto aquí algo que extraje hace unas semanas de un artículo de periódico, que introduje como comentario en otro blog, y que me parece “pertinente” publicar también aqui:

    En 1928 un pensador y premio Nobel irlandés escribió -en un libro inédito hasta hoy en España- lo siguiente: “Si fuera Mujer, simplemente me negaría a hablar con ningún hombre o a hacer nada por los hombres hasta que tuviera derecho a votar” (léase hoy idénticos derechos que los hombres, derechos reales, positivos, en la práctica, en el día a día, en la realidad…; las cargas/los deberes, ésos siempre los hemos “disfrutado” las mujeres y, desgraciadamente, en mucha mayor medida que los hombres si cabe, así durante la Revolución Industrial, p. ejm., fueron las mujeres, las obreras, quienes trabajaron más duramente y en mucho peores condiciones, especialmente, las embarazadas a quienes se pagó aún un más bajo jornal, junto con las menores y, seguramente, en más de una ocasión se abusaría sexualmente de ellas por patronos y obreros que, como “hombres” pertenecen a la misma “clase social” ). Y prosigue este mismo autor: “…Convertiría la vida de mi marido en una carga y procuraría que todos en general se sintieran desgraciados”.
    (George Bernad Shaw, en Manual de Socialimo y Capitalismo para Mujeres Inteligentes)

    PD: Es agradable saber que, como Mujer, hay algo que estoy haciendo muy bien.

  22. AleX
    enero 31, 2013 at 9:23 pm

    Bueno, como dije en mi anterior comentario, enhorabuena por el blog & Gracias por el artículo. Me resulta bastante cercano; cuando leí la frase de Bernard Shaw, resonó en parte en mi, pues en mi opinión ya va siendo hora de que las mujeres apoyemos nuestras propias causas; sobre todo a la vista de la Historia; de lo sucedido en la R.F. por ejm. o, en el día a día, en Sol, aquí en España, hace bien poco. Aún demasiados movimientos sociales (incluido el Anarquismo) consideran los “problemas de las mujeres” como algo “social”. Sin embargo, yo lo tengo muy claro: “lo personal es político”, aunque “mi problema” en el día a día es encontrar “gente afín” y, + específicamente, mujeres feministas a las que, como a ti, siento afines, pero con las que no consigo “conectar” en la realidad. Por eso al final, mi lucha es “individual” & “solitaria”… Tal vez por eso me emociono al leer a M. Woolstonecraft, o historias como las que has mencionado aquí. No soy la única que se siente o se ha sentido así. Muchas veces no me he sentido comprendida ni por las propias “Feministas”.

    Mucho ánimo & toda mi Sororidad para las Mujeres de “Sol”, (desde Gran Canaria).

    Salud.

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  26. Alex
    febrero 1, 2013 at 2:18 pm

    Sí, comparto y suscribo totalmente el artículo; pero sinceramente no comprendo por qué los 2 comentarios que he enviado anoche no han pasado la “criba” de la moderación… Parece que algunas mujeres Feministas somos “impertinentes” también para las propias Feministas. No es ninguna NOVEDAD. Gracias a las lecturas de muchas Mujeres como Mary WoolstoneCraff (quien no sé si se consideraba a sí misma como “feminista”) me reencuentro con almas afines. Buene Suerte Nuria.

    • febrero 1, 2013 at 2:41 pm

      Alex, no, no es que no hayan “pasado la criba” es que los enviaste anoche y yo no he podido ponerme a ver el blog hasta ahora mismo. Lo siento pero no estoy todo el día pegada al ordenador, ¡qué más quisiera! Y en lo que a mí respecta, todo lo contrario, no considero a nadie impertinente salvo a quienes faltan al respeto (que, obviamente no es tu caso, vamos). Tener el control de la moderación sobre los comentarios es fruto simplemente de la experiencia. A estas alturas, una ya sabe que todo lo que toca el feminismo y especialmente lo que toca cuestiones “sensibles”, léase aborto, custodia compartida, violencia de género… es como un imán para los violentos y, como estoy harta de violencia, al menos creo que en mi espacio puedo decidir que no haya ni agresiones verbales ni falta de respeto ni nada por el estilo. Este es un sitio para intercambiar informaciones, experiencias, ideas, opiniones… todo eso es bienvenido, los violentos tienen muchos espacios, demasiados, donde estar a su aire. Así que, si ves que algo tuyo no aparece, solo es cuestión de un pequeño “retraso”, nada más.

      • AleX
        febrero 4, 2013 at 12:18 pm

        Mis disculpas Nuria (a veces soy un poco “impaciente”; me asombra que seas tú misma la que respondes a todos los comentarios). Totalmente de acuerdo respecto a lo que dices respecto a la moderación en cuanto a evitar posibles entradas ofensivas y/o descalificatorias; precisamente esto mismo lo que he sugerido en otros blogs, como el de Lorente en el que, cuando habla de violencia de género, se forman unas “trifulcas” virtuales que, bueno, ya te puedes imaginar. Me encanta tu blog (ya era hora de que se abrieran espacios como este). Gracias a ti, conozco un poco más de mi misma, pues la Historia común de las mujeres, especialmente esa Historia “oculta” dentro de la historia oficial, es parte de mi propia Historia.

        Todo mi respeto & admiración para ti.

        Salud

  27. febrero 4, 2013 at 7:25 pm

    Izquierdas: Conjunto de personas que profesan ideas reformistas o, en general, no conservadoras. ¿Los partidos de izquierdas cumplen esta definición de la RAE? Pues igual pasa con el feminismo

  28. Patrícia Lessa
    febrero 9, 2013 at 10:18 am

    que buenos textos!!! saludos desde Brasil!!!

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  34. David.
    febrero 12, 2013 at 11:36 am

    Si al nombrar la palabra «feminismo», “cual palabra mágica”, inmediatamente «sus» interlocutores tuercen el gesto, ¿entonces quiere decir ello que «sus» interlocutores pertenecen definitivamente a la «izquierda»?; todo discurso es impulsado por motivos en torno a un eje ideal, veremos, pues, luego, cuál es éste.
    Comenzando, así, súbitamente a desenredar el nudo de la cuestión, dícese en el Art. que “el feminismo cuestiona el orden establecido y la moral y la costumbre y la cultura y, sobre todo, el poder”. Si en lugar de «feminismo» hubiese ubicada una “X” símbolo de «incógnita», precedente de un “el/la”, tranquilamente hubiera designado allí la palabra «izquierda». Pues, si ello es lo que hace el feminismo, que efectivamente así lo creo, entonces, ¿no es el feminismo de izquierda?, siendo así, alegar, desde ya, que el feminismo es un impertineten, también para la izquierda; es, efectivamente, alegar que el feminismo es un impertinente, también para el feminismo, lo que es, en efecto, un absurdo. Por consiguiente, intentar separar al feminismo de la izquierda tiene tanto sentido como intentar separarlo del humanismo. Puesto que el humanismo no es feminismo, sino que el feminismo es parte del humanismo; no obstante el feminismo es humanista, tal así la izquierda no es feminista, pero el feminismo es de la izquierda; como la izquierda que no es humanista, teniendo en cuenta la diversidad de sus partícipes, empero el humanismo es efectivamente de izquierda. – Pero se hablar aquí de izquierda como si fuera algo concreto antes que abstracto; ¿qué es ser de izquierda?, si alguien me dijese que serlo es militar en un partido político tangible, en mi caso, no lo sería; pero si es tal y como Víctor Hugo Morales la describe: aquella que va ideológicamente en contra de la tradición en tanto cultura hegemónica del establishment, entonces, seré de izquierdas (como si importara tanto el rótulo antes que las acciones). Sin embargo, afirmarse de izquierdas, ¿será ello abandonar el apartidismo político tan pregonado hogaño por las modas juveniles?, no me parece; mas en su antagónico se persiste. Pues estimo, estamos sobrevolando el eje de la cuestión: ese afán de alejarse para mantenerse inmaculado, revolucionario, ajeno a todo para que todo pueda abandonarse en sí mismo y reencontrarse en esta lucha, unidos. En términos teóricos: el fin me parece magnífico, pero sus medios escasos. Anunciándose distantes empero fielmente críticos a la derecha y a la izquierda, al conservadurismo y al progresismo, al ámbito público y privado, de los individuos y los colectivos; aún con intenciones nobles, fomentan implícitamente la cúspide de la Verdad, el ‘no pertenecemos a nada pero todo criticamos’, tan dócil, pero significativo, tan honorable en el ideal, pero tan temeroso en el terreno político institucional estricto (como si se pudiera cambiar el orden de una casa observando y criticando desde sus afueras). No hay que tenerle miedo al polvillo de la suciedad entre los muebles, así como al lodo en los pequeños charquitos de un valle a un mundo mejor. Porque son inevitables.
    Ahora bien, pregúntome, ¿qué tiene que ver la izquierda propiamente dicha con el iluminismo de la burguesía francesa alrededores de 1789?, una falacia de transitividad notable. Es que, ¿tendrá algo que ver el Código de Napoleón con Karl Marx?… Cual podemos encontrar en la Biblia pasajes que nos evidencien una subliminal (y a veces no tan subliminal) superioridad del hombre en la mujer, así mismo, desafío aquí mismo que alguien traiga aquí una cita explícita y precisa donde se teorice en contra de la mujer por parte de Marx o Engels. En efecto, un izquierda machista es una constradicción. Y de la contradicciones internas nacen las crisis de conciencia, lo cual es un imperativo desvelarlas, para que el paciente pueda examinarse a sí mismo y llegar a sus propias conclusiones, porque es claro que entre autodenominados «de izquierda» hay quienes pueden poseer tintes machistas, algunos en menor o mayor grado que otros, pero tintes en fin. Mas, hay que realizar aquí una diminuta pero significativa distinción: la «ideología» de izquierda nace de la consciencia, mientras que la enfermedad del machismo nace de su inconsciencia. Es decir, el primero de una visión tanto alejada como cercana de una realidad sistémica que, en ambos casos, se observa de modo holístico, lo cual a menudo puede escapársele los detalles más relevantes; mientras que en el segundo, a diferencia del primero que nace con cierta edad casi madura, al prevalecer desde el inicio de la vida contemporánea impregnado en la psiquis del individuo que sea en cuestión por la heteronorma, sombra del sistema capital; la toma de consciencia humana se torna más lejana que la toma de consciencia social-política en un sistema predominantemente corrupto y enfermizo. Razón por al cual uan contradicción interna puede ser posible: cual, digamos, una proposición A que nace de la consciencia, y otra, B, nacida de la inconsciencia, pero reconocida una vez identificada en la epidermis del ser. – Pues bien, si tras esta evidencialización el sujeto persiste en sus rasgos regidos por un sistema falocéntrico que se impone ante la volutnad del cuestionado, es decir, si éste mismo a su vez se reafirma sin intentar «cambiar», crecer, sanarse del virus que el capitalismo vomita día a día; así, ése auto-llamado de izquierdas no merece llamarse de izquierda, ni por voluntad en praxis ni por ideología en intelecto. – La misma cuestión se encuentra válida para quienes en su calidad de auto-nombrados «socialistas» se opongan a la emancipación de la mujer, ¿es qué acaso existen?, dirán que sí algunos, ¿en quiénes pensarán, en políticos de segundo orden que no hacen más que rotularse frente a cámaras para engañar al pueblo?; todo socialismo, todo socialista, está a favor de la cuestión social, de lo social; y lo social pertence a la sociedad, la sociedad «es» lo social, y por tanto en la sociedad hay ciudadanos: hombres y mujeres; luego el socialismo jamás puede oponerse a la emancipación de la mujer, como señala August Bebel, porque de lo contrario ni siquiera es socialismo.
    ¿Hasta cuándo se seguirá atacando a un ente abstracto total y absoluto pero real en base a uno fragmentario y concreto, absolutizándolo, cual si la parte fuera el todo?

  35. febrero 16, 2013 at 12:42 pm

    Comparto y suscribo.

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  37. febrero 19, 2013 at 10:00 pm

    Como recorrido y análisis del feminismo a lo largo de la HIStoria está bastante resumido e interesante, lástima que -como muchísimas autoras feministas- te hayas quedado en el feminismo del occidente nada más y des la sensación de que todo empezó en el viejo continente…no es asi y no deberiamos pensar en ese sentido. El mundo es mucho más grande que Europa y EEUU…tenemos aún mucho que aprender de muchas otras feministas que estaban ahí luchando cuando nosotras aún no habiamos nacido,en otros mundos pero que están en este…desde la India hasta Bolivia…les dejo un grafitti de Mujeres Creando para muestra:
    “No hay nada más parecido a un machista de derechas que un machista de izquierdas”

    • febrero 19, 2013 at 11:37 pm

      La verdad es que siento que te haya quedado la sensación de que todo empezó y termió en el viejo continente. La idea era contextualizarlo en nuestra realidad actual, ¿qué significó para las europeas la Revolución Francesa? ¿Cómo nos afectó a todas el tristemente famoso “Código de Napoleón”…? Y ya, mucho más adelante, ¿de qué fuentes bebieron nuestros partidos de izquierda?, incluso nuestros movimientos sociales actuales. No, no era mi intención ceñir el feminismo a Europa y EEUU sino ver los antecedentes más directos de nuestra realidad actual. Y cómo comparto tu afirmación: “No hay nada más parecido a un machista de derechas que un machista de izquierdas”.

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