Fantasmas de género

Publicado en La Marea el 21 de mayo de 2014

Paradoja política donde las haya, resulta que mujeres opuestas al feminismo y sus propuestas, disfrutan de derechos construidos por los movimientos y las mujeres a quienes se oponen. Mujeres investidas de derechos con acceso a oportunidades y recursos, modernas por su desarrollo vital, son antifeministas y ven el mundo del que disfrutan, gracias al feminismo, es decir, gracias a la rebeldía e insumisión de mujeres a quienes descalifican, con ideologías conservadoras y reaccionarias para el género. Actúan en oposición a mayores avances, defienden involuciones (las mujeres del PP respecto a la reforma de la ley del aborto, por ejemplo) o se erigen en firmes defensoras de la ideología supremacista, es decir, del machismo al que si no se le hubiese puesto coto, les hubiese impedido ser quienes son.

Toda esta reflexión viene a cuento de la ultradefensa que han hecho destacadas líderes del Partido Popular de la exposición de ideología sexista, clara, nítida y explícita de la que el candidato Cañete ha hecho gala.

Quizá sea Marcela Lagarde quien ha desarrollado la definición más clara sobre el sexismo, a la que me remito. El sexismo contemporáneo se expresa en políticas, formas de relación y comportamiento, en actitudes y acciones entre las personas así como de las instituciones hacia las personas que se basan en el androcentrismo. Y lo que permite la mentalidad androcéntrica es considerar de manera valorativa y apoyar socialmente que los hombres y lo masculino son superiores, mejores, más adecuados, más capaces, más útiles que las mujeres. El androcentrismo se expresa en el machismo como magnificación de ciertas características atribuidas a la virilidad: una abigarrada mezcla de agresión, fuerza y superioridad intelectual.

Eso es exactamente lo que manifestó Cañete cuando aseguró una y otra vez que “si soy yo mismo me temo”. Y eso es exactamente lo que defienden sus compañeras de partido. El androcentrismo se entreteje y completa con la misoginia. Tras la sobrevaloración de los hombres y lo masculino se inferioriza y subvalora a las mujeres y a lo femenino.

Son cuestiones que llevan encima de la mesa política desde el siglo XVIII, incluso nos podemos remontar algunos siglos y encontramos la polémica sobre la inferioridad y la superioridad entre hombres y mujeres aunque aún no tuviera formulación política. No deja de ser asombroso que esa lucha y esa tensión constantes por escatimar los derechos de las mujeres y por evitar la construcción de un imaginario social, político y filosófico de igualdad haya irrumpido con tal fuerza en una campaña electoral en Europa en pleno siglo XXI.

Los fantasmas de género no desaparecen y nublan la razón que evidencia que lo contrario a la igualdad es la desigualdad, no la diferencia. Cuando el feminismo habla de igualdad, como bien explica Amelia Valcárcel, se refiere a la igualdad considerada como equivalencia. La igualdad como equivalencia no es un término de identidad, es una categoría de valor, consiste en reconocer igual valor a cada ser humano y actuar en consecuencia social, cultural y políticamente.

Por mucho que los hombres y las mujeres del PP y sus mariachis mediáticos se esfuercen en disimular sus carencias democráticas, éstas les salen al paso continuamente. Es lo que tiene barrer escondiendo la suciedad debajo de la alfombra -y esto incluye disculparse a regañadientes cinco días después-, la casa continúa igual de sucia y las telarañas se hacen las dueñas del lugar.

3 comments for “Fantasmas de género

  1. Margarita Borja
    mayo 22, 2014 at 2:32 pm

    Gracias, Nuria, por elevar el rango teórico critico contra las intolerables acciones verbales de Cañete y sus defensoras, tan insolidarias con la causa de la igualdad como el partido al que pertenecen a lo largo de la historia democrática reciente

  2. Alex
    mayo 26, 2014 at 4:35 pm

    En cierto sentido, el desafortunado comentario de Cañete respecto a la pretendida “inferioridad” intelectual de las mujeres, como género, deja al descubierto la mentalidad machista subyacente, ese pensamiento patriarcal y conservador que, a la postre, se refleja en la realidad, una realidad en la que aún en nuestras sociedades “desarrolladas”, las mujeres aún no ocupan ni el 1% de los puestos de poder en los Consejos de Administración de las Grandes empresas o, por ejem., en las Elecciones Europeas los puestos de mayor relevancia política siguen ocupados por varones. Ese es, como es evidente, el pensamiento que subyace bajo la desigualdad de los sexos, una desigualdad que se intenta justificar en una diferencia biológica, ante una pretendida “ley natural”. Lamentablemente, en las Elecciones Europeas en España, no hubo ninguna candidatura fuerte que defienda como prioridad los derechos de las mujeres, como grupo humano (más de la mitad de la población) marginado y sometido a lo largo de la historia en base a una pretendida “ley natural”. Salvo en Finlandia donde el grupo INICIATIVA FEMINISTA sí alcanzó votos suficientes para lograr un escaño, cosa a la que, en general, en los medios de comunicación no se le da ninguna relevancia. En nuestro país, la iniciativa PACMA ha alcanzado muchos más votos que muchos partidos, incluido el feminista, lo cual es bastante significativo.

    ¿Podemos esperar las mujeres que los partidos “generales” defiendan adecuadamente nuestros intereses de manera estable? ¿Podemos esperar eso? ¿Realmente?

    En fin, dejo el post paralelo del blog de Lorente, el cual refleja también gracias a esos “comentarios libres” de los detractores de la = de las Mujeres, refleja muy bien que lo expresado por Cañete, refleja lamentablemente lo que muchos individuos piensan o, mejor dicho defienden, en nuestros días.

    http://blogs.elpais.com/autopsia/2014/05/homo-sapiens-mujer-habilis-.html?cid=6a00d8341bfb1653ef01a511c04947970c#comment-form

  3. Alex
    mayo 26, 2014 at 4:58 pm

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