Gallardón, esa máquina de hacer feministas

Artículo publicado en La Marea el 3 de marzo de 2014

Hay que reconocerlo, el ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón ha conseguido lo imposible. Primero, ha movilizado al mayor número de personas en la historia de este país en una manifestación feminista -la del pasado 1 de febrero en Madrid-. Y no en una cualquiera, en una protesta ciudadana -plural en sexos y edades-, a favor del derecho al aborto, reivindicación simbólica del movimiento feminista, la que no plantea ningún desacuerdo interno, la que aúna a las feministas de la igualdad, la diferencia, las ciber, las masonas, queer o las católicas por el derecho a decidir.

Después, ha conseguido la unidad dentro del feminismo. Por ejemplo, por primera vez, el próximo 8 de marzo, día Internacional de las Mujeres, las manifestaciones en toda Andalucía serán unitarias, algo que nadie había conseguido. Y, en último lugar, ha logrado implicar en la lucha por sus derechos a toda una generación de mujeres jóvenes desmovilizadas porque daban por hecho, tras los avances de los últimos años, que la igualdad era algo incuestionable y que eran dueñas de sus vidas y sus destinos. De pronto, ha llegado Gallardón y como en un mal sueño les ha dicho que de eso nada, que sus cuerpos no son suyos y que se acabó la fiesta y la reacción está siendo insospechada.

El 8 de marzo se les ha quedado pequeño y se plantea no un día, sino todo el mes, Marzo Feminista se ha bautizado y a Gallardón se lo están diciendo en todos los idiomas: Aborto libre, seguro, gratuito y fuera del Código Penal. Gure Askatasuna Borrokatuz. En nuestros úteros no se legisla. Nuestros cuerpos no se maltratan. Nuestros derechos no se recortan. Lluitam pels nostres drets, contraatac feminista. Ni un pas enrere: desobediència feminista! We declare our solidarity with Spanish women because this attack on women matters to all of us regardless of borders. Polos nosos dereitos sexuais e reproductivos… Y se lo están diciendo desde todos los rincones del país pero también desde Berlín, Roma, Bolonia, Edimburgo, París, Praga, Valparaíso, Belo Horizonte, Buenos Aires…

También es cierto que la cruz es muy potente. El discurso ultraconservador y misógino del ministro de Justicia ha envalentonado a los defensores del disparate. Una vez dicho por escrito que su anteproyecto sobre el aborto será bueno para la economía, una vez que ha distorsionado los conceptos señalando que la violencia estructural es aquella que impide a las mujeres ser madres o que reducir los derechos de las mujeres es el camino que marca la Constitución, queda abierta la veda para que quienes escondían su machismo y su desprecio por las mujeres lo muestren en todo su esplendor. Los ejemplos de esta semana son numerosos pero quizá ninguno tan evidente como el mostrado por Andrés Martínez, concejal de Empleo de la localidad albaceteña de Villarrobledo, quien instó a una vecina –madre de una niña de seis meses– que fue a pedirle trabajo a que diese a su hija en adopción o se prostituyese. Seguro que Andrés Martínez también se denomina “pro vida”.