La expulsión de Olga, paralizada

El mismo día que publicaba la historia de Olga en este blog, el pasado miércoles 4, y apenas diez días después de presentarse el informe Violadas y Expulsadas en el que se denunciaba el caso de Vera (hasta hoy conocida como Olga por seguridad), en la Fundación Aspacia recibían la llamada de su pareja, un ciudadano español, alertándoles de su expulsión inmediata, para esa misma mañana del día 4. Gracias a la intervención de la Defensora del Pueblo que remitió de madrugada una petición a la Comisaría General de Extranjería y Fronteras para que se estudie con detalle todo el caso y se aplace mientras tanto la expulsión, Vera, de 52 años, continúa en España. Fueron 24 horas de denuncia en los medios de comunicación y en las redes sociales y de trabajo de la Fundación Aspacia hasta conseguir que Vera no se subiera a ese avión que la esperaba para expulsarla a Rusia, su país de origen,  pero la orden de expulsión sigue vigente. De hecho, Vera tendrá que presentarse semanalmente en la comisaría como medida cautelar para asegurar su expulsión. Esto significa que Vera tiene el riesgo de ser expulsada durante cualquiera de sus comparecencias periódicas ante la policía.

La Fundación Aspacia asegura que seguirá trabajando para que se deje sin efecto la orden de expulsión de Vera, que se regularice su situación administrativa y asegurar una reparación efectiva por las distintas violaciones de derechos humanos que ha sufrido en España.

Mientras peleaban por la puesta en libertad de Vera, en la Fundación Aspacia editaron también este video en el que cuenta la agresión que sufrió y por la que ahora se encuentra pendiente de una expulsión que, de momento, se ha conseguido evitar.