La filosofía de la sospecha

Los diccionarios se saltan su regla fundamental. Supuestamente, es el orden alfabético el que los organiza. Sin embargo, primero se pone el masculino y luego el femenino. A la a, primera letra del alfabeto, le hubiesen sido concedidos todos los honores si no fuera porque indica femenino. Así que la o, indicadora del masculino, por arte de magia, ha sido ascendida al primer lugar. De manera que gato siempre va delante de gata y completo delante de completa, por ejemplo. Los diccionarios no reflejan la realidad, ni la lengua, ni el mundo. Reflejan, simplemente, el poder de quienes los escriben.

Ha sido tarea del feminismo de las últimas décadas cuestionar, modificar y ampliar los saberes. Desde que las mujeres conquistaron el derecho a acceder a la educación masivamente y en todos los tramos –sólo en Occidente–, comprobaron estupefactas cómo la aparente neutralidad de la ciencia era sólo eso, aparente, una gran farsa, y el saber científico, un saber reducido sólo a una parte del mundo.

La elección de los temas de investigación, la forma de aproximarse a ellos, la interpretación de datos y resultados… tienen lugar bajo una perspectiva que pretende hacer universales unas normas y unos valores que responden a una cultura construida por los varones y defensora del dominio masculino. Cualquier forma de definir, clasificar, nombrar… es arbitraria, pero tiene una función ideológica porque determina una manera concreta de explicar la realidad. La representación de esa realidad se hace bajo los intereses del poder. En el caso de las mujeres, ha sido especialmente importante puesto que han sido representadas. Es decir, la prohibición expresa a las mujeres de acceder a la cultura y producirla, significaba la prohibición de explicar la vida y explicarse a sí mismas. La consecuencia es que tanto las mujeres como la vida han sido definidas por los varones, obviamente, bajo sus intereses y puntos de vista.
Este androcentrismo en las ciencias y la cultura ha producido una ingente cantidad de mentiras. Son las falacias viriles de las que hablaba Kate Millett. Algunas de estas mentiras, repetidas durante siglos, están tan arraigadas que resulta difícil incluso detectarlas. Como el orden supuestamente alfabético de los diccionarios que en realidad expresa una jerarquía en la que el masculino está por encima del femenino.
Ésta es la razón por la que el feminismo se puso a desmontar los saberes heredados, puesto que servían ideológicamente para perpetuar la dominación masculina. Por eso Amelia Valcárcel insiste en que el pensamiento feminista forma parte de lo que se denomina filosofía de la sospecha como fórmula de acercarse al saber: hay que aprender la componente de poder que reside en el núcleo de toda verdad y desconfiar de ciertas verdades aun aparentemente bien establecidas.

3 comments for “La filosofía de la sospecha

  1. agosto 16, 2013 at 12:44 pm

    Es verdad que no hace falta llegar a la semántica para encontrar la sospecha -y la discriminación- en los diccionarios.
    Ya hace tiempo, Paul Ricoeur habló de los filósofos de la sospecha, refiriéndose a Marx, Freud y Nietzsche. La economía, la represión y la debilidad eran las claves que hacían sospechar que la formación de la conciencia estaba viciada. Pero me parece de toda justicia incluir el poder machista entre estos motivos de alerta. La costumbre acrítica en el uso del lenguaje hace que se perpetúen las diferencias lingüísticas y las consiguientes desigualdades.
    ¿Habría que reformar la Gramática para evitar que las conciencias sigan deformándose por estos usos?

  2. Alex
    agosto 16, 2013 at 2:17 pm

    Recomiendo leer esta entrada que acabo de descubrir, entre otras cosas su autora -Sara Lorente- comenta respecto a la violencia contra las mujeres lo siguiente: Recomiendo leer esta entrada que acabo de descubrir, entre otras cosas su autora -Sara Lorente- comenta respecto a la violencia contra las mujeres lo siguiente: “Y por último, y la cuestión más preocupante, es sobre la violencia de género. En España en 2011 más de 32.000 mujeres fueron víctimas de la violencia machista, según datos del INE. Una lacra que acompaña a la sociedad, y que a pesar de los esfuerzos por parte tanto de los gobiernos como de la propia sociedad, sigue manchando y haciendo mandamiento la creencia de superioridad del hombre frente a la mujer. ”.

    Además, las afortunadas que hasta el 1 de septiembre se encuentren en Madrid podrán disfrutar de la Exposición a la que va dedicada la entrada.

    FUENTE: http://blogs.elpais.com/mujeres/2013/08/feminismo-de-los-70-mas-alla-de-simone-de-beauvoir.html

  3. Vicky
    agosto 19, 2013 at 11:16 am

    Me alegra que algo tan obvio salga, supongo que de nuevo, a relucir. Desde que aprendí a leer y las primeras normas gramaticales yo lo vi, cuando “comenzó” el uso de un lenguaje no sexista, inclusivo…la o/a, la @; lo ví. Niños/as, padres/madres..y de nuevo me pregunté nadie lo ve, que pasa no entiendo las normas gramaticales, ni me conozco el orden alfabetico y concluí debo de ser yo que no soy lo suficientemente letrada y habrá otra expción, otra regla que desconozco… con el tiempo, muchas lecturas y aprendizaje de que no es “ciencia, ni literatura, ni verdad, ni….” todo lo que se escribe y por criterio propio supe que hay mucha palabra por conquistar.

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