Las feministas: feas, insatisfechas sexualmente y marimachos

¿De dónde viene el desprestigio de un movimiento que sólo ha conseguido mejoras para la situación de las mujeres en el mundo? De sus inicios. Olimpia de Gouges terminó en la guillotina, pero además, una vez asesinada, el periódico Le Moniteur Universelle publicó: “…quiso ser hombre de Estado, y parece que la ley haya querido castigar a esta conspiradora por haber olvidado las virtudes que convienen a su sexo”.
Pero realmente, cuando se comenzó a desprestigiar a las feministas fue con el Sufragismo, tanto en Estados Unidos como en Inglaterra. Las campañas antisufragistas, tremendamente agresivas, utilizaron la caricatura como el medio más eficaz para ridiculizarlas, atribuyéndolas los conocidos rasgos de fealdad o masculinización. La brutalidad de las caricaturas mostraba la resistencia a las demandas de las sufragistas. Fue constante la burla hacia las mujeres por el supuesto abandono de sus deberes domésticos. En un cartel de la Liga Nacional Contra el Sufragio Femenino se visualizó el regreso al hogar de un hombre después de un duro día de trabajo, encontrándose con la casa desordenada, los hijos llorando y desamparados y una nota que rezaba “Votos para las mujeres. Vuelvo en una hora o más”.
La prensa empleó de forma habitual el escarnio y la ridiculización como arma de descrédito hacia las sufragistas. A pesar de que la mayoría de las miles de mujeres movilizadas en el movimiento estaban casadas y eran amas de casa, perduró la visión de las sufragistas como solteronas feas que debían callarse. Por otra parte, eran constantes las insinuaciones acerca de que las solteras se convertían en sufragistas debido a sus instintos sexuales no satisfechos .
Ese descrédito permanente, histórico, también lo describe Betty Friedan en La mística de la feminidad:

“Es una deformación de la historia sobre la que nadie se ha preguntado el que se diga que la pasión y el fuego del movimiento feminista procediera de solteronas, hambrientas sexuales, amargadas, llenas de odio hacia los hombres, de mujeres castradas o asexuales consumidas por una tal ansia del miembro viril que se lo querían arrancar a todos los hombres, o destruirlos y reclamaban sus derechos sólo porque carecían del don de amar como mujeres. Mary Wollstonecraft, Angelina Grimké, Elizabeth Cady Stanton, Harriet Taylor… todas amaron, fueron amadas y se casaron; muchas de ellas parecen haber sido tan apasionadas en sus relaciones con sus esposos y amantes –en una época en la que el apasionamiento erótico en la mujer estaba tan prohibido como la inteligencia–, como lo fueron en su lucha para dar a la mujer la oportunidad de desarrollarse hasta alcanzar la estatura humana total”.

Después, llegarían las radicales rompiendo moldes y entre ellos, los estéticos. Las radicales adoptaron el aspecto que quisieron, buscando sobre todo acabar con las normas impuestas. De nuevo, fueron castigadas, curiosamente, con los mismos argumentos con los que se ridiculizó a las sufragistas un siglo antes. A las radicales, que precisamente pusieron el acento en la libertad sexual y el reconocimiento de su propio cuerpo y deseo, se las volvió a caricaturizar como feas, insatisfechas sexualmente y marimachos. Recuerda con ironía Amelia Valcárcel sobre los cambios estéticos de las feministas españolas:
“En nuestra búsqueda de modelos comenzamos por abandonar los patrones estéticos anteriores. Las feministas, en efecto, en su mayor parte jubilaron la minifalda, que era una de las pocas cosas que, de todo lo que veníamos haciendo, a los varones les gustaba (no a los de cada una, por supuesto, padres y hermanos, sino a la fratría en general)”.
¡Pues claro! Desde hace tres siglos hay feministas guapas y feas, ricas y pobres, gordas y delgadas, altas y bajas, casadas y solteras, heterosexuales y lesbianas, como en todas partes. Lo que no ha habido nunca, a lo largo de la historia, ha sido un movimiento político cuestionado por la belleza física de sus miembros.

2 comments for “Las feministas: feas, insatisfechas sexualmente y marimachos

  1. agosto 7, 2013 at 9:18 am

    Queda mucho camino por hacer.
    A pesar de los años de lucha.

  2. Elena
    agosto 13, 2013 at 8:51 pm

    Muy bueno

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