Mi mamá

Mi mamá se llama Rosario y tiene 35 años. Yo cumpliré nueve dentro de un mes. También tengo una hermana, un poco mayor y tenía un padre. Bueno, lo sigo teniendo, pero ya no lo quiero. Tampoco lo quiero ver. Me da miedo. Aunque mamá me ha explicado que dentro de unas semanas, a lo mejor, un juez dice que le tengo que ver de vez en cuando. Pero yo ya le he dicho a mamá que no. Le voy a decir al señor juez que yo no quiero volver a verlo.
Nunca he visto a mi padre y a mi madre cogerse la mano o darse un beso o sonreírse. Mi mamá siempre ha trabajado mucho. Cuando yo era más pequeña limpiaba casas, no sólo la nuestra, también las de otras señoras. Tenía muchas casa a las que ir. Mi mamá siempre iba corriendo y mirando el reloj. Si era lunes, le tocaba ir donde doña Elvira, doña Juana y la señor Antonia, que era un mujer muy mayor y muy buena pero que le daba mucho la lata a mi mamá. Los martes, se atravesaba la ciudad porque le tocaba ir a la otra punta, a casa de doña Inés. Los martes mi mamá se levantaba muy temprano, pero por lo menos, ese día no se movía tanto porque la casa de doña Inés era la más grande. Así que, aunque estaba lejos, luego ya no tenía que caminar y cambiar de autobús y esas cosas. Los miércoles, era el día que también trabajaba por la tarde porque le tocaba cubrir el día de libranza de las señoras que limpiaban el colegio que había al otro lado de la calle. Y el jueves, parecía que todo comenzaba otra vez, repetía las mismas casas que el lunes, y el viernes las del martes… Yo creo que ni ella misma sabía muchos días dónde tenía que ir ni a qué hora. Yo sí me acordaba porque me inventé una canción:

Mi mamá se va, ¿dónde va mi mamá?
Mi mamá se va a trabajar.
Lunes muy temprano, coge un aeroplano.
Doña Elvira, doña Juana y doña Antonia
¡Hay que regar la begonia!
Mi mamá se va ¿dónde se va mi mamá?
Mi mamá se va a trabajar.
Martes a las doce, le toca conducir un coche.
En casa de doña Inés se toma el té hasta las tres.
Miércoles a la una ¡qué tontuna!
Primero doña Amparo, luego doña Cleo, y luego, corriendo al colegio.
Sin recreo.
Y el jueves ya está.
¡A volver a empezar!

Si lo dices así no suena a nada, pero cuando le pones música y la cantas a pachas, como hacíamos mi hermana y yo, era muy divertida. Luego, cuando Clara se hizo mayor me contó que de divertido no tenía nada, que mamá no descansaba nunca y que por eso tenía tan mala cara, porque no paraba de trabajar para que a nosotras no nos faltara de nada.
Pero yo creo que aunque como decía Clara, en el fondo, en el fondo, no era divertido, a mamá le gustaba. Ella nunca tuvo un coche, ni subía en ningún avión, pero si terminamos la canción era porque cada trocito que inventábamos, cuando se lo cantábamos por la noche, ella se moría de risa.

Ni Clara ni yo dejábamos nunca sola a mamá mucho rato. Si nos mandaba a un recado, volvíamos corriendo y nos gustaba más quedarnos en casa para inventarnos canciones y cosas así que salir a la calle. A mí me daba mucho miedo que se quedara en casa porque nunca sabíamos cuándo iba a llegar papá ni cómo la iba a gritar, ni si la iba a pegar. Papá pegaba mucho a mamá. A mí me daba mucho miedo. A nosotras, papá no nos pegaba pero nos daba muchas voces y nos regañaba todo el día. No nos dejaba ver la tele ni siquiera jugar porque siempre decía que hacíamos mucho ruido.
También me daba miedo cuando nos íbamos a casa de la abuela. Siempre salíamos corriendo, por la noche, sin abrigos. Yo pasaba mucho frío cuando nos íbamos a casa de la abuela. Además, mamá siempre iba muy asustada, llorando. Había veces que no paraba de llorar. Yo algunas cosas aún no las entiendo. No entiendo por qué papá gritaba todo el tiempo, ni por qué la trataba mal, ni por qué le decía cosas feas. Yo no entiendo por qué no quería a mamá porque ella es buena, siempre está trabajando, siempre está pendiente de nosotras. Algunas veces, hasta nos reímos mucho las tres juntas porque algunos días nos poníamos a hacer el bobo y a mamá le hacía mucha gracia. También le gusta peinarnos cuando tiene tiempo y, cuando puede, nos compra cosas bonitas.
Ella no lo dice, pero se queda como embobada cuando la abuela nos regala vestidos nuevos. Nos los probamos y hacemos como que somos modelos para que ella nos vea. A ella se le nota en los ojos que nos quiere mucho. A veces, no se porqué se pone casi a punto de llorar, como cuando le cantábamos la canción que nos inventamos Clara y yo.
Otra de las cosas que me gustaba mucho de mamá, aunque ya no lo hace, eran los churros con chocolate. Cuando yo era pequeña, los domingos mamá nos despertaba con una fuente de churros con un montón de azúcar desparramada por encima y dos tazones enormes de chocolate. Ahora creo que no era ella la que nos despertaba, que nos levantábamos corriendo de la cama por lo rico que olía el chocolate. Pero de eso hace mucho, mucho tiempo.
Cuando nos íbamos a casa de la abuela estábamos bien, la abuela nos quiere mucho aunque a veces discute con mamá, pero nunca nos quedábamos mucho tiempo. Las veces que más, una semana porque a los pocos días siempre llegaba papá llorando también y rogándole a mamá para que volviéramos a casa. Yo eso tampoco lo entendía. Cuando estábamos en casa nos gritaba tanto y a mamá la pegaba tanto que teníamos que salir corriendo, y luego venía llorando para que volviéramos, pero volvíamos a casa, y resulta que él volvía a hacer lo mismo.
Ahora estamos aquí, en esta casa grande y yo esto tampoco lo entiendo. Y se lo pregunto a mamá ¿por qué tenemos que estar aquí nosotras si el que se portaba mal era papá? Pero mamá dice que ya lo entenderé cuando sea mayor y que aquí nadie nos grita, y podemos jugar y tenemos amigas y dormimos toda la noche de un tirón. Eso es verdad, pero a mí me gustaba mi colegio y echo de menos a mis amigas y además mamá ya no cocina y a mi me gusta más la comida que hace ella. Y mamá está preocupada. Debe ser el juicio ese, porque desde que llegamos no para hablar del juicio y del juez y de muchas más cosas que yo tampoco entiendo. Aquí hay otras niñas que dicen que van a meter a mi papá en la cárcel y a mi me da miedo porque si le meten en la cárcel se va a enfadar muchísimo y no sé qué va a pasar cuando lo tengamos que volver a ver.

1 comment for “Mi mamá

  1. gloria gonzalez esquivel
    marzo 18, 2014 at 3:03 pm

    me hizo llorar y comprometerme mas con otras mujeres

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