¿Nadie va a dimitir en Loterías del Estado?

Es una pregunta retórica. Ya sé que aquí no se dimite salvo casos realmente excepcionales y escandalosos y menos por una cuestión de sexismo, pero el caso de la infame campaña de Loterías del Estado tiene varios agravantes.

Se han saltado la Ley de Igualdad (esto es fácil, lo hizo el mismísimo presidente del gobierno desde el día que formó su gobierno y le dio una patada con tal fuerza a la paridad que nunca más la volvimos a ver por instancias gubernamentales… De esos ejemplos).

Se han saltado la Ley Integral (más de lo mismo. A estas alturas el gobierno Rajoy la ha vaciado tanto de contenido y presupuesto que ya no la conoce ni quienes la redactaron).

Se han saltado la Ley de publicidad (qué quieren que les diga sobre lo que opino de la autorregulación y demás milongas).

Pero además, Loterías del Estado es una sociedad pública estatal, adscrita al Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas. Es decir, alguien debe responder ante la realización de una campaña que juega con el acoso sexual. ¿Cuántas personas la han visto antes de que se comenzara a difundir? ¿Nadie entre los responsables, en todo el equipo de dirección y de comunicación se dio cuenta de que esto era insultante? ¿Qué tipo de gente está en esos puestos? Aún más, ¿cuánto dinero se ha dilapidado en una campaña que han tenido que retirar por motivos obvios? ¿Ninguna responsabilidad?

Nótese la tibieza con la que El País da la noticia de la retirada de la campaña. Parece que se juegan mucho dinero en publicidad de próximas campañas que esperemos estén, al menos, dentro de la legalidad vigente.

Loterías

1 comment for “¿Nadie va a dimitir en Loterías del Estado?

  1. Trasgu
    agosto 28, 2013 at 3:15 am

    ¿Porqué?
    ¿porqué nos utilizan, y nos manipulan?
    Pero ¿no ven lo sencillo que es?.
    Entonces, ¿porqué lo complican todo?
    ¿No lo véis, o tengo que prestaros mis ojos?.
    ¿Que (de verdad) alguien caiga (de los de verdad)? Estimada Nuria, siento decirlo pero aunque lo pretendas, aunque lo anheles, ni lo sueñes. Perderás el tiempo. Ahítos están de ejercer en “su” poder; y ya ni tan siquiera hasta las trancas sino más bien sobre la coronilla. Por eso no ven, y así nos pretenden: “ciegos”.
    Un abrazo

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