Para el día del líbro, una biblioteca feminista

Para celebrar el día del libro, una biblioteca feminista. Básica y pequeñita, pero fundamental, para no perderse ninguno.

AMORÓS, Celia, Tiempo de feminismo. Sobre feminismo, proyecto
ilustrado y postmodernidad. Cátedra, col. Feminismos, Madrid, 1997.
_(coord.), Historia de la teoría feminista, Madrid,
¬_(dir.), 10 palabras clave sobre mujer, Editorial Verbo Divino, 4ªed., Navarra, 2002.
_, La gran diferencia y sus pequeñas consecuencias, Cátedra, col. Feminismos, Madrid, 2005

CAMPOAMOR, Clara. El voto femenino y yo. Mi pecado mortal, Horas y horas, Madrid, 2006.
(Primer edición, 1936).

DE BEAUVOIR, Simone, El segundo sexo, Ediciones Siglo Veinte, Buenos Aires, 1987.

DE PIZAN, Christine, La ciudad de las damas, Siruela, Madrid, 2001

FRIEDAN, Betty, La mística de la feminidad, Ediciones Sagitario, Barcelona, 1965

-,Mi vida hasta ahora, Cátedra, Col. Feminismos, Madrid, 2003

LAGARDE, Marcela, Género y feminismo. Desarrollo humano y democracia, horas y HORAS, Madrid, 1997

-,Claves feministas para la autoestima de las mujeres, horas y HORAS, Madrid, 2000.

MILLETT, Kate, Política sexual, Cátedra col. Feminismos, Madrid, 1995.

NUÑO, Laura, El mito del varón sustentador: orígenes y consecuencias de la división sexual del trabajo. Icaria, 2010.

ROWBOTHAM, Sheila, Feminismo y revolución, Debate, Madrid, 1978.

SAU, Victoria, Reflexiones feministas para principios de siglo, horas y HORAS, Madrid, 2000.
_, Diccionario ideológico feminista, vol. I, Icaria, 3ª ed., Barcelona, 2000
_, Diccionario ideológico feminista, vol. II, Icaria, Barcelona, 2001

SENDÓN DE LEÓN, Victoria, Marcar las diferencias. Discursos feministas ante un nuevo siglo, Icaria, Barcelona, 2002

SIMÓN, Elena, Hijas de la igualdad, herederas de injusticias, Narcea Ediciones, Madrid, 2008.

VALCÁRCEL, Amelia, La memoria colectiva y los retos del feminismo, Naciones Unidas, Santiago de Chile, 2001.
_, La política de las mujeres, Cátedra, col. Feminismos, Madrid, 2004.
_, Feminismo en el mundo global, Cátedra, col. Feminismo, Madrid, 2008.

WOOLF, Virginia . Una habitación propia, SEIX BARRAL, 1986

WOLLSTONECRAFT, Mary, Vindicación de los derechos de la mujer, Cátedra, col. Feminismos, Madrid, 2000.

Y éste, porque sí, porque me encanta:

LA NIÑA DEL FARO.

JEANETTE WINTERSON (Lumen)

“Vivía en una casa sobre la pendiente del acantilado (…) Hay quien se cría en una colina y hay quien se cría en el valle. La mayoría lo hace en el llano. Yo vine a la vida inclinada, y así es como he vivido desde entonces”. Un libro que comienza así no decepciona.
“La narración continua de la existencia es mentira. No existe tal cosa; existen momentos que se iluminan, y el resto es oscuridad”. Un libro que cree que la luz de la luna tiñe la noche de blanco, no se oscurece.
“Busqué un lugar seguro en el que aterrizar y pronto cometí el error de encontrar uno”. Un libro que no miente, no engaña.
_¿Por qué murieron, Pew?
_Porque se desanimaron, pequeña.
Un libro que no se desalienta, no muere.
“Esto no es una historia de amor, aunque el amor esté presente en ella. Es decir, el amor está justo fuera, buscando el modo de entrar”. Un libro que quiere amar, enamora.
“… me contabas el día en el que habías visto tortugas desovar en la arena. No muchas logran llegar al mar y, una vez allí, los tiburones las están esperando. Los días desaparecen y son engullidos de forma muy similar, pero los que son como hoy, los que lo logran, se alejan nadando y regresan durante el resto de tu vida”. Este libro también. Se mece al ritmo de la marea y ya nunca te abandona.
“Cuéntame un cuento, Pew.
¿Qué clase de cuento, pequeña?
Uno con final feliz.
En el mundo eso no existe.
¿Un final feliz?
No, un final”.
Un libro que no te abandona, no termina.

5 comments for “Para el día del líbro, una biblioteca feminista

  1. Laura
    abril 23, 2013 at 10:45 am

    Gracias! Creo que faltan dos esenciales de Nuria Varela “Feminismo para principiantes” e “ïbamos a ser reinas” ambos en ediciones B. Del primero sale ahora la tercera edición (esperada como agua de mayo!!)

    • abril 23, 2013 at 11:45 am

      jajajaja. Muchas gracias, Laura.

  2. MAR
    abril 23, 2013 at 3:18 pm

    Hola, ¿por qué no añadís a Victoria Camps? “El siglo de las mujeres.
    Gracias por la lista.
    ¡Feliz lectura!

    • abril 23, 2013 at 3:21 pm

      Gracias a ti, Mar. ¡Son tantos los que se quedan fuera! La idea era hacer una listita de los fundamentales pero podría ser cuatro veces más larga, sí.

  3. Osiris
    abril 24, 2013 at 6:35 pm

    Que un hombre cumpla con determinados protocolos (heredados de los usos y costumbres del saber popular) no garantiza que sea una buena persona. Las buenas acciones se hacen “con el corazón” y no por caballerosidad. La mujer le debe al hombre el mismo respeto y cortesía que éste le debe a aquella. Dicha “caballerosidad” masculina muchas veces actúa como un disfraz que no le permite a la mujer conocer a su verdadero hombre. Llega un momento en que los agasajos masculinos hacia la mujer se hacen tan normales en nuestros usos y costumbres, que la mujer tampoco lo valora y lo ve como algo “normal”. Entramos entonces en una especie de confusión entre lo que dícese “normal” y las buenas virtudes gentiles. Hay normas rígidamente aceptadas y heredadas que no garantizan ni el éxito ni el fracaso de nada.
    La mujer se está subestimando y victimizando así misma al reclamar respetos adicionales.
    La mujer está colocando al hombre en un plano superior cuando reniega de ser ella quien obtiene mayores ingresos que su pareja y, en consecuencia, es ella quien se hace cargo de la mayor parte de los gastos en común.

    La mujer le está dando protagonismo al hombre cuando espera que éste sea quien toma todas las iniciativas y quien hace las propuestas. Además, si las propuestas e iniciativas surgieran también por parte de la mujer, ésta también tendría mayores posibilidades de elección.

    La mujer está privando de elegir ella primero y está permitiendo ser discriminada cuando en una pista de baile se queda de brazos cruzados esperando que un hombre la invite a bailar.
    Muchas veces, el no cumplir con rígidos convencionalismos popularmente heredados y aceptados, puede trabar una buena amistad, una óptima relación entre personas, un futuro romance compatiblemente ideal, un proyecto, una posibilidad laboral o una posibilidad de negocio.
    La mujer y el hombre se deben entre si el mismo respeto y cortesía. No tiene por qué haber respetos o atenciones adicionales.
    En algunos casos, ciertas mujeres toman las reminiscencias del machismo que más les convienen.
    No siempre le hace bien a la mujer sentirse la protegida y/o la acortejada. Estas costumbres, en los tiempos que corren, pueden generar malos hábitos que se podrían trasladar a cualquier situación de la vida cotidiana. Además, ser hombre o ser mujer, no siempre implica tener razón o merecer el primer lugar.
    Si algunos hombres o mujeres hemos aprendido a escribir poesías y decir piropos alagando a la mujer; otros u otras se pueden haber acostumbrado a escribir frases para alagarse y defenderse ellos o ellas mismas. El hábito de acortejar desmedidamente a una persona, podría habituarla a pensar solo en ella.
    Si a la mujer no le gusta que la manden a lavar los platos, ella tampoco tiene porqué colocar roles en los hombres. La mujer también puede llamar a un hombre por teléfono e invitarlo a salir.
    No es que el hombre siempre se ha servido de la mujer o viceversa. Ambos han tenido diferentes formas de gozar de las comodidades brindadas por la otra persona.
    Más allá de lo racional, cuando uno realiza una buena acción por otra persona, se supone que lo hace por interés hacia el bienestar de ella. Sería interesante recuperar el valor sentimental de todo lo que hacemos, sin estar midiendo y tanteando cuánto nos debe nuestro prójimo a nosotros.
    Desde el momento en que la mujer trabaja, el hombre no tiene porqué mantener a la mujer. Se supone que todo debiera ser de a dos.
    Y si es la mujer quien percibe ingresos más altos que su pareja, no tiene nada de malo que sea la novia o la esposa quien se hace cargo de los mayores gastos del hogar o de mantener a su pareja. Desde el momento en que exista la perspectiva de que el hombre y la mujer compiten por igual en el mercado laboral, y que todos los puestos y funciones se comparten sin distinción de género; de quién será la responsabilidad de mantener económicamente el hogar, podrá llegar a ser muy relativo.
    También es parte de la rigidez sin sentido objetivo asignar a los hijos varones de una familia la responsabilidad de trabajar para aportar económicamente y subsanar gastos propios, y a las hijas mujeres la de hacerse cargo de las tareas domésticas. Hay que liberar a todos pór igual, varones y mujeres. Hay que ayudar económicamente a nuestros hijos independientemente del género sexual.Y si nuestros hijos quieren estudiar, hay que colaborar con ellos indistintamente.
    Es injusto que una adolescente ingrese gratuitamente a una confitería bailable, mientras que una varón tiene que pagar entrada para poder ingresar del mismo modo que la mujer ¿qué mensaje estamos transmitiendo? Estamos además generando presiones extras sobre el adolescente varón.
    Sin un joven quieres estudiar medicina o cualquier otra carrera en la universidad, hay que dejarlo armar su futuro libremente, sin generarle presiones sociales de solventar económicamente a la mujer o a la familia (y en el supuesto caso que siguiéramos pensando que quien sostiene económicamente a la familia es el hombre, habría una contradicción si no lo dejásemos construir su futuro con libertad)
    Los montos salariales están vinculados a cuestiones políticas, gremiales, empresariales y comerciales. No siempre tienen que ver con “trabajar más o trabajar menos”, “esforzarse más o esforzarse menos”. Cuál de los dos conyugues conforma el sostén económico más importante de la familia, puede ser indistinto e inherente al género (y, en el supuesto caso que siguiésemos sosteniendo que la obligación de mantener económicamente un hogar, fuera exclusivo de los varones, ¿por qué no despedimos a las mujeres de sus puestos laborales y dejamos los lugares vacantes para los hombres?)
    La riqueza o la pobreza de una persona, puede variar y estar influidas por una infinidad de cuestiones: habilidades personales, capacidades intelectuales, temas de herencia económica, la cotización de un trabajo, un título profesional, la economía de un país (o de una provincia o región), oportunidades personales según cada persona, la suerte de cada individuo, un entorno social y/o familiar, cuestiones psicológicas, etc, etc.
    También es injusto, que una mujer casada sostenida económicamente por su pareja, tenga facilidades para renunciar a su trabajo si no le place, mientras que un hombre, para hacer lo mismo, tenga que pensarlo dos veces.
    La violencia económica también puede venir por parte de la mujer.
    Si la cabeza de familia ya no es el hombre y si todas las tareas hogareñas y familiares se comparten ¿por qué la obra social de la esposa no puede darle también cobertura al marido? ¿por qué los hombres y las mujeres no nos podemos jubilar a la misma edad? ¿por qué después de un divorcio la tenencia de los hijos queda en manos de ella? ¿por qué somos nosotros quienes debemos irnos de la casa, improvisar un alquiler y dejarle la vivienda a ella? ¿por qué pasamos a ser pasivos pagadores de cuota alimentaria para nuestros hijos, sin tener derecho a compartir decisiones y controlar cómo se invierte dicho dinero? EL HECHO DE QUE EL PADRE CORROBORE Y PARTICIPE EN LAS DECICIONES ACERCA DE CÓMO SE INVIERTE EL DINERO QUE EN REALIDAD ES PARA LOS HIJOS LO ACERCARIA MAS A ELLOS Y LO COMPROMETERIA AUN MAS CON SUS OBLIGACIONES (Y LE DARIA MAS ESPACIOS COMO PADRE). TODAS LAS DESICIONES ACERCA DE LOS HIJOS DEBEN SEGUIR SIENDO COMPARTIDAS.
    Tampoco es justo que los hombres casados trabajemos más horas fuera de la casa que nuestra pareja, y sea la esposa quien tiene mayores posibilidades de terminar la escuela secundaria, estudiar en nivel terciario o en la universidad.
    Tareas domésticas también pueden ser: arreglar una canilla, cambiar una lamparita, reparar una instalación eléctrica, preparar una mezcla de albañilería, colocar un tornillo, clavar un clavo, colocar un remache, lavar el auto, cortar el pasto, lijar y pintar, destapar una cañería, reparar una cortina o persiana, arreglar el jardín, hacer un asado y todas aquellas tareas vinculadas con las necesidades de la familia y el hogar.

    Si la mujer se siente discriminada cuando se dice que el fútbol y el boxeo es cosa de hombres, entonces TAMPOCO DEBEN EXISTIR ESPACIOS RESERVADOS PARA LA MUJER. La información y los productos deben catalogarse por rubro y por tema (no por género)
    Si vamos al caso, entonces ¿porqué no existen organismos e instituciones que se preocupen exclusivamente a defender los derechos de los varones y a investigar los problemas que sufren éstos?
    Llega un momento en que pareciera que los hombres debemos ser demasiado cuidadosos cuando nos dirigimos a una mujer, para que ésta no mal interprete. La liberdad de expresión (desde el respeto mutuo) debe existir en ambos géneros por igual
    No está mal dar y escuchar consejos cuando son constructivos. No obstante, el hombre y la mujer deben aceptarse uno al otro como son.
    La mujer puede llegar a ser tan reservada y egocéntrica como se critica del hombre, solo que los tiempos y las circunstancias no le han permitido demostrarlo lo suficiente. Lo que está mal para el hombre, también lo está para la mujer. Somos todos seres humanos con defectos y virtudes.
    Cuando en una oficina o en un mostrador para atención al público son todas mujeres (o casi en totalidad), nadie habla de discriminación hacia los hombres. Tampoco nadie cuestiona por qué los puestos de secretarias, recepcionistas, empleadas administrativas, cajeras, azafatas y promotoras son ocupados casi en su mayoría por mujeres (¿se perseguirán ideales machistas detrás de la figura de la mujer?)
    No competimos por igual, mujeres y hombres, desde el momento en que, por ejemplo, en un lavadero de autos, quienes realizan el trabajo de limpieza son los hombres y quienes están sentadas atendiendo al público son mujeres.
    Tanto el hombre como la mujer deben guardar formalidad y discreción en el modo de vestirse (mucho más allá de los intereses comerciales del marketing y el diseño ). Ello también es parte del respeto hacia la otra persona. La insinuación sexual, también es una provocación (muy distinto del concepto de libertad)
    La moda, el diseño, el marketing, la televisión, las revistas, las páginas de internet constituyen un muestrario en donde se exibe a la mujer como un objeto de deseo más que como un ser humano. Consecuentemente se decae en la discriminación hacia todas aquellas mujeres que no responden al modelo “pulposa-flaca y bonita” o “90-60-90” . Los medios de comunicación, a través de sus publicidades y publicaciones, fortalecen el machismo.
    Lo que es “de hombre” o “de mujer” muchas veces está vinculado a los intereses del mercado, quienes refuerzan viejos mitos, creencias, normas sociales rígidamente impuestas y costumbres machistas, al servicio de su propio negocio. Lo que es “de hombre” o “de mujer” puede ser muy cambiante con el tiempo y tendrá que ver con la moda, con los momentos que nos toquen vivir y con los productos que se nos oferten para el consumo.
    Es justo que la mujer, al igual que el hombre, sean valorados, respetados y considerados por sus capacidades y actitudes personales, más que por sus aspectos físico y estético.
    Si la mujer reclama su derecho a vestirse como desea (mostrando su intimidad y su contorno físico) ¡ empecemos, los hombres a reclamar nuestro derecho a vestirnos con prendas que demarquen el contorno de nuestros testículos y la longitud de nuestro pene ¡ ¿acaso no tienen derecho, las mujeres, a conocer la longitud de nuestro pene? ( y pido mil veces disculpas por la vulgaridad con que me expreso)

    Sería interesante que una Maestra de Grado, vuelva a ser MAESTRA CON MAYÚSCULAS (equiparable a la figura de un médico, de un profesional sofisticado): que los títulos docentes sean universitarios ( porque en las universidades se investiga) y que se vuelva a usar el guardapolvo largo, con mangas largas y sin bordados. Sería interesante ver a una maestra vestida discretamente y seriamente, y no como una pervertida o pervertidora sexual (como una docente y no como un contorno físico) Del mismo modo para los maestros, profesoras y profesores. Sería interesante recuperar el valor académico de la educación: como un lugar formativo y no como un lugar de contención.
    Las consecuencias son: aumento de violaciones, aumento de abusos sexuales, aumento del consumo de prostitución, explotación sexual (para abastecer la alta demanda del mercado). Es necesario instaurar una cultura y una moda que muestre a la mujer como ser humano y no como una HERMOSA FISONOMÍA CORPORAL. Ser más “macho” o ser “más hombre” no es practicar sexo con los físicos mas esbeltos, sino APRENDER A AMAR. Lo realmente importante, tanto para el hombre como para la mujer es SER MEJOR PERSONA.
    Los docentes tienen una gran implicancia en la creación de divergencias sociales entre hombres y mujeres. Habría que comenzar a preguntarse si es necesario que en las escuelas, los niños de un curso, se formen en dos filas separadas de acuerdo al sexo. Tampoco es necesario que se sienten en sus lugares de trabajo y de estudio en grupos o parejas de un mismo sexo. Es difícil que, en un futuro, existan compatibilidades de género si el nene ya empezó desde a muy temprana edad a diferenciarse de su género opuesto.
    Dejar la cutura, la educación, los usos y costumbres, el saber popular y el conocimiento en general, en manos de las empresas, los medios de comunicación y los grupos económicos puede llegar a ser catastrófico. ELLOS, A TRAVÉS DE TODO SU MÁRKETING Y DE TODAS SUS PUBLICACIONES, VAN A DARLE A LA INFORMACIÓN EL ENFOQUE Y LA CONTEXTUALIZACIÓN COMERCIAL QUE MAS LES CONVIENE. (SIN IMPORTAR SI ES INJUSTO, SI ES MACHISTA, Y SI LE HACE BIEN O MAL AL SER HUMANO) NO NECESARIAMENTE LAS REGLAS DEL MERCADO VAN EN PARALELO CON EL BIEN COMÚN. NO ES BUENO QUE SEAN ELLOS QUIENES RIGEN NUESTRA CULTURA. EN MUCHOS CASOS TOMAN Y ACENTÚAN LOS ESQUEMAS SOCIALES RÍGIDAMENTE ESTABLECIDOS AL SERVICIO DE SU PROPIO RÉDITO ECONÓMICO.
    Temas vinculados a la medicina, a la nutrición, a la diabetes, a la salud de la piel, al ejercicio físico, muchas veces tienen una contextualización comercial y una portada muy diferente al sentido mismo de los temas que se publican, haciendo responsable a la mujer de temas que en realidad son para el bien común de las personas.
    Todo lo que está vinculado con la decoración y ambientación de un hogar, también reciben el mismo tratamiento comercial por parte de los medios de comunicación. Muchas veces los estilos decorativos también pueden estar vinculado con temas artísticos, culturales, regionales, históricos y tradicionales.
    Aquellos temas relacionados con el cuidado, la salud y la educación de los niños, muchas veces, también reciben una señalización que los hace parecer como “temas de mujer”
    Practicar Yoga, Rieky o Pilates, tiene que ver con la armonía y la salud de la persona, mas que con un diseño de portada femenina
    Hay días y horarios para determinados programas televisivos (por ejemplo “Utilísima”) Hay una contextualización y una portada sexista que grafican a los temas como ”de hombre” o “de mujer”. Esto se ve tanto en revistas, diarios, páginas de internet, programas televisivos, etc.
    No podemos permitir que sean nuestros medios de comunicación quienes nos señalan qué es de hombre o qué es de mujer.
    Ya de por si, hay una educación que nos inculcaron y nos inculcan en las escuelas; constituida por mitos, costumbres y creencias. Los mismos parecen no salirse de la rigidez impuesta por años. Nuestros medios de comunicación, acentúan todo esto, convirtiéndolo en márketing al servicio de un mayor volumen ganancias. Son ellos, de la mano de una educación o una cultura, quienes fijan roles masculinos y femeninos (y en muchos casos contradiciéndose con su propio discurso) La publicidad también educa y transmite cultura en forma masiva.

    Los hombres no tienen ninguna obligación de dejarse pegar por la mujeres. Justamente, porque no hay que subestimar a la mujer, es ella quien debe medir las consecuencias de sus acciones. No podemos debilitar a una parte y fortalecer a la otra. Si el golpeador es un hombre le dan más años de condena y eso también es injusto. Ni el hombre ni la mujer deben permitirse golpear mutuamente . Tampoco deben provocarse. Tanto el provocador como el agresor son responsables. Puede cambiar el género de la persona, pero las acciones son las mismas, cambian los efectos y las consecuencias.
    En muchos casos, la violencia contra la mujer, es una reacción a una provocación. En tal caso los protagonistas son dos (hombre y mujer). Lo correcto es no cubrir todo un suceso de hechos con una última consecuencia (la reacción) EN CONSECUENCIA NO HAY QUE JUSTIFICAR NI A LOS HECHOS REACTIVOS NI A LOS PROVOCATIVOS. Justamente para cambiar a esta sociedad machista, hay que empezar tener presente que siempre hay DOS PROTAGONISTAS.
    Un hombre que es violento con una mujer, primero se entrenó boxeando con otro hombre. DIRECTAMENTE ESTÁ MAL LA VIOLENCIA
    Si se tratara de merecer un golpe, a cualquiera podría corresponderle (hombre o mujer) porque todos cometemos errores. Hombres y mujeres, entonces, nos debemos la misma tolerancia.
    También es maltrato, que la mujer mande al hombre a realizar determinadas tareas para “no arruinarse las manos”
    Tampoco es justo que, si la mujer es la maltratadora, quien se tiene que ir de la casa sea el hombre.
    Muchas veces, cuando un hombre se defiende de una agresión (física o verbal), esto es tomado como maltrato por parte de la mujer, quien está mal acostumbrada a que el tolerante debe ser siempre el hombre.
    Si los hombres no denuncian cuando se sienten agredidos por parte de una mujer, puede que sea por el propio machismo en el que convivimos, dado que a veces es difícil para un varón sentirse débil frente a una persona de sexo femenino.

    La mujer nunca dejó de depender del hombre desde el momento en que quienes recolectan la basura, pavimentan calles, levantan paredes, cargan y descargan un camión, estiban cajas y cajones en un depósito, tiran las redes para pescar en un barco (etc, etc) SIGEN SIENDO LOS HOMBRES. TODOS/AS DEPENDEMOS DE TODOS/AS. Y no es que la mujer ha sido siempre sirviente del hombre, ambos (hombre y mujer) han tenido diferentes maneras de servirse uno del otro.
    Si lo que nos rige es un sistema machista, perverso y fracasado, creado en mayor medida por los hombres; la mujer (al reclamar igualdad de condiciones con el varón) está aceptando incorporarse a ese mundo. Solo una vez situada en ese lugar, ( y aceptando su complicidad por haber permitido que las cosas sucedan) ella podrá debatir, proponer y reclamar.
    Los hombres aprendemos a ser insensibles cuando toleramos malos tratos por parte de personas de igual o diferente género por miedo a ser considerados “maricones” o “poco hombres”. Cuando nos expresamos y convivimos, en un lenguaje y hábitat, vulgar y propio “entre hombres”. Cuando el entorno nos enseña a ignorar y a ser “fuertes”. Cuando aprendemos a olvidar fácilmente a la mujer que amamos, si ésta ya no tiene interés en nosotros, por temor a ser considerados “menos hombres”
    El machismo y la superioridad masculina ya están instaurados cuando decimos “que se defienda solo como hombre” “que se haga valer como hombre” Uno nace hombre o mujer naturalmente. No hay porqué hacer demostraciones a nadie de ello. Lo realmente importante es manejase con ética y ser BUENA PERSONA. Cuando uno le cede el asiento a una mujer embarazada en el colectivo, debiera ser por amor, respeto y consideración hacia la otra persona (ya hacia el bebé que lleva en su vientre)
    No tiene por qué ser necesariamente ser el hombre el que siempre cede y calla; mientras la mujer puede expresarse libremente y hay que escucharla y comprenderla (o viceversa). Muchas veces, cuando es el hombre quien se expresa libremente o hace un planteo, es visto como “poco caballero”, “poco cortez” o “maltratador”
    Detrás de un hombre o mujer perjudicada, también hay un entorno familiar y/o cercano afectados (intergrado por hombres, mujeres y niños) Lo cual implica que la desigualdad de género puede terminar teniendo consecuencias indistintas (afectando a hombres, mujeres y niños por igual).
    Sobreproteger demasiado a la mujer también puede ser parte del machismo. Y que las mujeres se defiendan entre si, puede ser tan violento y discriminatorio como que seamos los hombres quienes nos encerramos entre si. Defender desmedidamente a alguien puede terminar siendo perjudicial para esa misma persona tan protegida (mujer u hombre).
    Si está mal el machismo, también está mal el hembrismo junto con todas las actitudes egocéntricas que sobrevaloran y ponen a la mujer en un primer plano (sumando a esto todos los círculos cerrados entre mujeres). Y si en algún momento se creó el movimiento feminista para defender los derechos de la mujer, también puede existir y fundarse el masculinismo.

    Todos necesitamos que nos pongan límites: mujeres, hombres y niños.

    LA EQUIDAD DEBE SER TOTAL PARA AMBOS Y DE LOS DOS LADOS POR IGUAL
    Cabría que preguntarse desde qué perspectiva siempre debe ser el novio quien saluda y hace regalos a la novia en el día de los enamorados. La mujer también puede hacerlo, nadie la imposibilita ¿es bueno que ella siempre dependa del hombre y que sea este quien da el primer paso? ¿Siempre debe ser el hombre quien le debe cortesía a la mujer? Ambos han tenido, a lo largo de la historia, diferentes maneras se servirse el uno del otro. La demostración de amor tiene dos protagonistas.
    Lo que es de hombre o de mujer muchas veces está vinculado a los intereses del mercado, quienes refuerzan viejos mitos, creencias, normas sociales rígidamente impuestas y costumbres machistas, al servicio de su propio negocio. Lo que es “de hombre” o “de mujer” puede ser muy cambiante con el tiempo y tendrá que ver con la moda, con los momentos que nos toquen vivir y con los productos que se nos oferten para el consumo.

    SON NUESTROS MEDIOS DE COMUNICACIÓN QUIENES SE ESTÁN OCUPANDO DE NUESTRA CULTURA Y NUESTRA EDUCACIÓN, Y TAMBIÉN SON LOS RESPONSABLES DE PERVERTIR SEXUALMENTE Y PSIQUICAMENTE AL SER HUMANO CADA VEZ A MAS TEMPRANA EDAD.

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