Por todas las Nevenkas: así no se hace política

No, no es el caso Nevenka. Nevenka nunca concedió una entrevista, ni habló de “su” caso. Sufrió acoso, lo denunció, dimitió de su cargo, se exilió de su ciudad, Ponferrada, de su país y ganó el juicio. Es el caso de Ismael Álvarez, acosador sexual condenado que nunca abandonó Ponferrada, -por donde se paseaba ufano recibiendo palmaditas de reconocimiento en la espalda-, ni la política, ni el espacio público, ni los medios de comunicación.

Hasta eso, hasta el nombre con el que se conoció el “caso Nevenka” es una peculiaridad. Los casos judiciales que tienen trascendencia social y mediática, suelen conocerse por el nombre del delincuente o por los hechos que se cometen. En muy pocas ocasiones, con el nombre de la víctima. Éste bien podría haberse conocido como el “caso Ismael” o el caso del alcalde de Ponferrada”. El nombre de referencia en este caso fue el de la víctima, que se vio sometida a una exposición tal que, como se hizo constar en la sentencia, en la fecha en la que ésta se dictó, ya vivía fuera de España.

El caso Ismael fue paradigmático en su momento. Supuso un punto de inflexión social ante el acoso sexual, una conducta que hasta entonces, merecía, en el mejor de los casos, un reproche en determinados sectores de la sociedad y la mofa, el escarnio de la víctima y el aplauso del acosador, en otros. De hecho, el delito de acoso sexual, entra por primera vez en el Código Penal español en 1995 y la sentencia que condena a Ismael Álvarez fue dictada en enero de 2002.

Todo comenzó en abril de 1999 cuando Ismael Álvarez, licenciado en Derecho, Procurador en las Cortes de Castilla y León y alcalde del Ayuntamiento de Ponferrada por el PP propone a Nevenka Fernández, licenciada en económicas, que trabajaba en Madrid aunque era oriunda de Ponferrada que se integre en la lista electoral del PP en función de su perfil de mujer joven y con estudios superiores. La entrevista había sido preparada por el teniente alcalde del Ayuntamiento, Carlos López Riesco, amigo de la familia de Nevenka y del alcalde.

A partir de ahí, todo va sobre ruedas, Nevenka va en las listas como número tres tras el alcalde y el teniente de alcalde, ganan las elecciones y el 3 de agosto de 1999 toma posesión de su cargo como concejala de Hacienda y Comercio. El alcalde se queda viudo y Nevenka e Ismael mantienen una relación sentimental que ella rompe. Una ruptura que él no acepta y comienza el acoso que se hace en público y en privado, llegando el alcalde a recriminar públicamente, en mayo de 2002, a la concejala de Hacienda no llevar bien preparada la sesión que concluyó tirando Ismael los papeles al suelo diciendo “esto es una mierda”.

Nevenka apenas estuvo un año en el cargo. Tomó posesión en agosto de 1999 y en septiembre de 2000 presentó una baja por enfermedad. En marzo de 2001, convocó una rueda de prensa en la que anunció su dimisión y la presentación de la querella. Oficialmente, en mayo de 2001 presentó su dimisión.

El caso tenía todas las características para haber sido “uno más”: pareja que inicia una relación libremente, 24 años de diferencia, él alcalde experimentado, ella, una concejala joven y guapa a la que él había nombrado para el cargo, una ciudad pequeña, una relación que se rompe y una presión de él que consigue quebrarla a ella. Todo dentro de un partido conservador.

No fue “un caso más” por la valentía de la víctima, por la coherencia de sus actos, por romper el pacto de silencio masculino en los ámbitos de poder político y jerarquícos de los partidos y, especialmente, en un espacio tan conservador. Le paró los pies al acosador, lo hizo público, lo denunció ante la justicia y ganó. Tampoco fue un caso más porque Juan José Millás, un periodista reconocido sin ninguna relación con la ciudad, ni con los protagonistas ni con los hechos, lo denunció en un libro que publicó al año siguiente donde dejó clara su postura desde el título: “Hay algo que no es como me dicen. El caso de Nevenka Fernández contra la realidad”. Porque la realidad, hasta entonces, era que la víctima se callase, sufriera en silencio, fuese humillada en su ciudad y ante la opinión pública y el acosador fuese aplaudido como un héroe. Así, Millás relata en la presentación de su libro:

Casi todos los medios cargaban el acento en la singularidad de que hubiera sido una perfecta desconocida para sus vecinos hasta que en las elecciones municipales de 1999 había aparecido nada menos que como número tres en las listas del PP. Ni siquiera había hecho campaña, pues durante las fechas previas a las elecciones estaba terminando un máster de auditoría en la consultora Arthur Andersen. Tenía entonces 24 años, de los que los siete u ocho últimos había residido en Madrid, donde estu dió, además del COU, la carrera de empresariales en el CEU. Jamás antes había tenido relación con la política, por lo que su inclusión en las listas del PP, y en ese puesto tan alto, era bastante inexplicable. Dada, por otra parte, la fama de mujeriego del alcalde, se dijo enseguida que se acostaba con ella (lo que se haría verdad al poco tiempo), pero muchos especularon también con las conexiones entre el mundo empresarial y el político: el padre de Nevenka era un importante pizarrero de la región que había ocupado puestos directivos en distintas asociaciones empresariales. Se sabía que él había metido en política a Carlos López Riesco, que era el teniente de alcalde y hombre de confianza de Ismael Álvarez a todos los efectos. De hecho, al dimitir éste como resultado de la sentencia condenatoria, López Riesco ocuparía su puesto pronunciando una frase terrorífica –“seguiré el programa de Álvarez como un catecismo”–, que da una idea de las relaciones de sumisión imperantes en ese Ayuntamiento.

De hecho, cuando Ismael Álvarez perdió el juicio y se vio obligado a dimitir, Ana Botella alabó la actitud “impecable” del acosador sin tener en cambio una sola palabra de solidaridad hacia la víctima

Pero la realidad se quebró y se convirtió en un caso paradigmático. Ahora, 11 años después, y sin haber hecho nada la víctima por ello, su valentía vuelve a convertirse en un paradigma de la utilización de las mujeres por los partidos políticos, de una forma intolerable de hacer política.

Sí, el 26 de febrero la noticia ya era pública y estaba en los medios de comunicación y en las redes sociales. No solo eso, en el Congreso y en parte de la opinión pública, había indignación porque el día antes, Toni Cantó, portavoz de UPyD en la Comisión de Igualdad, había asegurado que la mayor parte de las denuncias de violencia de género eran falsas. Luego se había disculpado, por supuesto, y ya está, sin dimisiones ni rectificaciones coherentes. El hartazgo de buena parte de la ciudadanía ante esa política falsa que estamos sufriendo por parte de todos los partidos y en cualquiera de los temas de actualidad, se ponía, una vez más de manifiesto.

Once años después del caso de Ismael Álvarez, a dos meses de cumplirse el segundo aniversario del 15M, con una crisis institucional, política, financiera, económica y de valores como hacía décadas no habíamos soportado, buena parte de la clase  política dirigente no ha aprendido nada. Es la ciudadanía la que día tras día, en la calle, en las redes sociales, con su palabra y su ejemplo, va poniendo los límites a unos políticos que ejercen sin valores y, como niños de primaria, piden perdón al día siguiente, con cara de circunstancias y continúan sin tregua, como si no hubiese ocurrido nada, degradando lo público (lo material y lo moral). ¿Hasta cuándo? ¿Hasta dónde?

En declaraciones a la Cadena Ser, ayer, domingo 10 de marzo, Ismael Álvarez decía lo siguiente:

Ismael Álvarez, exalcalde de Ponferrada, y desde este fin de semana, exconcejal independiente, ha acusado al anterior alcalde del PP Carlos López Riesco de haber autorizado pagos a empresas sin el preceptivo visto bueno de la intervención municipal. En una entrevista concedida a la Cadena SER de Castilla y León, Álvarez ha mencionado cantidades que oscilan entre los 60.000 y 100.000 euros “autorizadas por decreto del alcalde, y sin ninguna justificación”

Ismael Álvarez ha señalado que los pagos sin atender a la legalidad han sido una práctica habitual en la gestión del anterior alcalde, Carlos López Riesco (PP). Según sus estimaciones durante la etapa de gobierno del PP se habrían efectuado pagos sin justificar de más de dos millones de euros por servicios prestados, hipotéticamente, por empresas de diversa índole que no ha querido especificar “porque deben ser los miembros del nuevo equipo de Gobierno los que investiguen el origen y destino de estos pagos sospechosos”, matizó. Entre esos pagos, Álvarez ha mencionado “algunos eventos” que se habrían realizado, sin concretar cuáles.Por otra parte, Ismael Álvarez ha pedido que se le deje de condenar por el ‘caso Nevenka’. “Creo que ya he cumplido con creces mi condena, que ha sido muy leve, porque ni siquiera se me inhabilitó”.Álvarez ha remarcado que fue elegido concejal democráticamente y que “nadie puede suplantar la soberanía popular, ni siquiera Rubalcaba”, en referencia a las críticas que está recibiendo de responsables nacionales y regionales del PSOE, tras haber sido condenado por acoso sexual. Por último, ha recordado que tiene una vida nueva , “con mi mujer, mis hijos y mis padres”.

El mismo día, Samuel Folgueral, quien fue elegido el 8 de marzo alcalde por el PSOE, tras la moción de censura al PP pactada con Ismael Álvarez (la moción de censura a Carlos López Riesco, el íntimo amigo de Ismael, el mismo que dijo cuando éste dimitió que seguiría su programa político como si fuese el catecismo…), dejaba el PSOE por la presión de Rubalcaba y declaraba a El País, ante la pregunta de cómo justificaba el acuerdo con Ismael Álvarez:

-Es una cuestión matemática (…) Además, esa persona –Ismael Álvarez-, lleva ejerciendo labor pública desde hace dos años. La legislación no lo impide. Existe un vacío legal que no se nos puede achacar a nosotros. Gracias a nuestro acuerdo está fuera de la politica (…) Ellos, -la dirección del PSOE-, estaban por la idea de hacer ingeniería.

El PSOE de Ponferrada hizo el pacto, la dirección del partido, sabía del pacto y lo consintió; el PP hace ahora causa de unos hechos que ocurrieron hace 11 años en su seno sin que moviera un dedo, alabando la actitud del acosador de dimitir (tras la condena, claro), sin un pronunciamiento a favor de la víctima… Hoy mismo, Toni Cantó, continúa su ataque a la Ley Integral contra la violencia en un largo artículo publicado en El Mundo… Aún no se han dado cuenta, les caerá el techo encima sin que les de tiempo a salir a la calle porque ni siquiera perciben que las grietas cada día son mayores, pero, si hay algo que celebrar de todo esto, es que la ciudadanía ya ha dicho no a esta forma de hacer “matemáticas” y no política, a esta forma de pretender gobernar sin tener en cuenta a las personas.

Pues eso: Así no. Por todas las Nevenkas.

*La sentencia y el estudio del caso se pueden consultar en el libro: “Del acoso sexual. Aspectos penales”, Cruz Sánchez de Lara y Enriqueta Chicano, editorial Aranzadi, 2010

4 comments for “Por todas las Nevenkas: así no se hace política

  1. Alex
    marzo 11, 2013 at 8:54 pm

    Hola Nuria, Gracias por este necesario artículo. Abominable la decisión del “individuo” en cuestión de continuar con el cargo de alcalde y dejar el PSOE. Ese hecho habla por sí mismo. Aplaudo la valentía del líder del PSOE, al haber tomado partido en este delicado asunto -aunque no soy del PSOE lo tendré en cuenta en las próximas elecciones de cara a hacer un “voto útil”. Al partido que seguro nunca le voy a votar es a UPyD. A raíz de la polémica suscitada por Toni Cantó se ha dejado traslucir la ideología que se oculta tras este partido, y a quién se trata de defender. Efectivamente, como decías en un post anterior, “los maltratadores ya tienen quien les defienda en el Parlamento”.

    Nuria, me gustaría saber, si es posible, tu opinión respecto al artículo publicado por EL MUNDO en la sección “OTRAS VOCES”, página 19, titulado “VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES” de T. Cantó.

    Salud

    • marzo 12, 2013 at 11:31 am

      Creo que es un intento de Toni Cantó por “salvar” su imagen y la de su partido después de la metedura de pata con el asunto de las denuncias falsas. Si te fijas, es muy correcto hasta el final donde no sé si por desconocimiento o adrede, confunde el término violencia de género.

  2. Sergio Gonzalez De Miguel
    marzo 18, 2013 at 8:45 am

    Gracias por esta información, me resulta despreciable el comportamiento del PSOE

  3. Iñaki
    marzo 21, 2013 at 10:21 pm

    He de reconocer que no entiendo cómo se puede decir que no a esa forma de hacer “matemáticas” en política. Si un partido no se puede apoyar en los votos de una formación en la que hay un acosador en sus filas tendrá que oponerse a todo lo que dicha formación apoye, aunque en muchas propuestas haya coincidencia. ¿Si el PSOE propone una iniciativa dirigida a crear empleo en Ponferrada y el señor Ismael Álvarez la apoya estará obligado a desistir, aunque sea una promesa electoral? Supongo que la respuesta será también “Dile al PSOE que Así No”.
    Respecto a la intervención de Carme Chacón en este asunto, me encantaría que me aclarará si se puede hacer política con un partido que cuente en sus filas con personas que decidieron que tropas españolas participaran en la intervención militar en Libia, en la se produjeron crímenes tan abominables como los bombardeos de la OTAN en Sirte, pese a que la entonces ministra tratase de convencernos de que la intervención tenía como objetivo exclusivamente la protección de la población civil libia.
    Consejos vendo que para mí no tengo.

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