Vuelta al otoño en un puñado de libros

SidecarMi querida Heide, de la librería Sidecar, nos envía su “cartita” de otoño sobre los libros (novedades, reediciones, debilidades…) que de esa manera tan personal que tiene nos recomienda.

Esta vez, el libro estrella es Cómo ser mujer, de Caitlin Moran. A pesar de que la reseña no es muy entusiasta, luego Heide nos pone un montón de citas en toda su carta.

Ésta es la reseña:

Cómo ser mujer, de Caitlin Moran. C.M. nació en 1975 en una numerosa familia trabajadora británica y es una columnista y crítica musical y televisiva. Se autodenomina feminista exaltada y ésta es una mezcla de autobiografía, reflexiones (antes bien, diatribas deslenguadas) y sketches tipo Club de la Comedia sobre cómo devenir mujer en estos tiempos. No sé si su texto es “ferozmente divertido”, como quiere la contraportada —a mí no me lo pareció: conté dos carcajadas y alguna sonrisa ladeada; creo que en gran medida debido al hecho de la traducción que forzosamente resta velocidad y gracia a los juegos de palabra y los incontables referentes culturales y sociales anglosajones acompañados de notas aclaratorias al pie—; lo cierto es que la mayoría de sus sentencias sobre la pornografía, los pelos, la comida,
las bragas, la moda, las tetas, las bodas… resultan refrescantes y sugerentes a pesar de (o debido a) su tono bestia y pop. No en balde, sus ídolos son Harpo Marx, Dorothy Parker y, ante todo, la Diosa (Germaine) Greer. En cualquier caso, es de agradecer que una mujer de treintaytantos saque el feminismo del museo de arqueología, le quite las telarañas y muestre su lado salvaje y actual. € 19.90

 

 

Y éstas las citas:

 

Ahora, sin embargo, estoy mucho más tranquila; desde que me di cuenta de que es técnicamente imposible que una mujer se oponga al feminismo. Sin feminismo, no te dejarían debatir el lugar de la mujer en la sociedad. Estarías demasiado ocupada pariendo en el suelo de la cocina, mordiendo una cuchara de madera para no estropear la partida de cartas de los hombres, antes de volver a limpiar la cal del retrete. Por eso me hacen tanta gracia esas mujeres columnistas del Daily Mail que se quejan diariamente del feminismo. Te pagan mil seiscientas libras por ello, querida, pienso. Y apuesto a que van a tu cuenta bancaria, no a la de tu marido. Cuantas más mujeres protesten, en voz alta, contra el feminismo, más probarán no sólo que éste existe sino
también que disfrutan de sus privilegios, ganados con tanto esfuerzo. C.M.: Cómo ser mujer

 

Las mujeres están a menudo tan asustadas por su reloj biológico… Al mostrar la fertilidad femenina como algo limitado y abocado a desaparecer pronto, existe el riesgo de que a las mujeres les entre el pánico y decidan tener un hijo “por si acaso”, igual que cuando les entra el pánico y compran una chaqueta de cachemira a mitad de precio, dos tallas más pequeña, en las rebajas. C.M.: Cómo ser mujer

 

 

No puedo entender los argumentos antiabortistas que se centran en que la vida es sagrada. Como especie, hemos demostrado hasta la saciedad que no creemos que la vida sea sagrada. La indiferencia con que aceptamos la guerra, las hambrunas, las epidemias, el dolor y la pobreza extrema y crónica, nos muestra que… sólo hemos hecho el menor esfuerzo posible para tratar realmente la vida humana como algo sagrado. No entiendo por qué entonces, en medio de todo esto, las mujeres embarazadas… tienen que sufrir una presión mayor para mantener la vida que, por ejemplo, Vladimir Putin, el Banco Mundial o la Iglesia católica. C.M.: Cómo ser mujer

 

Heide también destaca para este otoño, Cartas, de Alejandra Pizarnik/León Ostrov; Visto y oído (Nuevas crónicas de viaje), de Hebe Uhart y muy especialmente nos recomienda Bagheria, de Dacia Maraini.

Para conocer a fondo nuestra historia, Heide nos propone Los derechos de los hombres y otras utopías, de Annie Denton Cridge, un libro de 1870 y en el apartado de  Los chicos también escriben, éstas son las recomendaciones de otoño:
Desafío a la identidad (Viajes 1950-1993), de Paul Bowles.
Canadá, de Richard Ford.
El camino de Ida, de Ricardo Piglia.
La infancia de Jesús, de J.M. Coetzee.
El héroe discreto, de Mario Vargas Llosa.
Y las montañas hablaron, de Khaled Hosseini.

¿El reto de la temporada?, pues Leche, de Marina Perezagua (cree Heide que no nos vamos a atrever).

No sé si perdonarle que se haya olvidado de la reedición en bolsillo de Feminismo para principiantes (en este apartado destaca Hay algo que no es como me dicen, de J.J. Millás. El caso de Nevenka Fernández contra la realidad y Elogio de la imperfección, de Rita Levi Montalcini), ¡qué desilusión!, sobre todo porque me tira un dardo sobre la novela gráfica (Heide y yo mantenemos ahí una larga conversación entre una conversa -ella- y una incrédula -yo-) y nos recomienda con énfasis Beya (Le viste la cara a Dios), de Gabriela Cabezón Cámara e Iñaki Echeverría.

Entre los libros de no ficción y textos técnicos, destacan como novedades: Impulsando la historia desde la historia de las mujeres, de Pilar Díaz Sánchez, Gloria Franco, María Jesús Fuente Pérez (eds.). Obra colectiva a modo de homenaje a Cristina Segura, ex-presidenta de AEIHM y célebre catedrática de historia medieval e impulsora de Al-Mudayna y la colección de Mujeres de Orto. De reinas a ciudadanas (Medios de comunicación, ¿motor o rémora para la igualdad?), de Juana Gallego Ayala. Igualdad. Retos para el siglo XXI, de Ángela Figueruelo Burrieza, Marta del Pozo Pérez y Marta León Alonso; ¿Dónde está mi tribu? (Maternidad y crianza en una sociedad individualista), de Carolina del Olmo y Los planes de igualdad en tiempos de crisis. Problemas de aplicación y carencias conceptuales, de Encarna Bodelón/ Noelia Igareda.

Ahí van las reseñas:

Cartas, de Alejandra Pizarnik/ León Ostrov. Cartas
de la poeta a su ex-analista y amigo, sobre todo de su
época en París, en las que “relata… las nuevas
relaciones que establece (con Simone de Beauvoir,
Julio Cortázar, Marguerite Duras, Octavio Paz, André
Pieyre de Mandiargues, Eduardo Jonquières), la
precariedad económica de los primeros tiempos, el
vínculo ambivalente con su familia, los desafíos,
logros y dificultades de su proceso creador, pero
fundamentalmente los profundos terrores y angustias
que la atraviesan en los momentos de depresión más
devastadores.” 224 pp. € 20.00

 

Visto y oído (Nuevas crónicas de viaje), de Hebe
Uhart. Visitas a Neuquén, Almeyra, Tandil, Roque
Pérez…: lugares poco glamurosos de Argentina,
Chile, Paraguay. Visitas al museo local, la pulpería,
la fábrica comunitaria, la partera, la biblioteca.
Historias de vida, curiosas, singulares: otra manera de
viajar, literariamente. 229 pp. € 15.00

 

 

Bagheria, de Dacia Maraini. “De aquel crujido de vestidos de brocado —ha decidido hablar la italiana—, de aquellos retratos estancados, de aquellas habitaciones que hedían a rancio…, de aquellas historias que me pertenecen solo en parte, pero me pertenecen y no puedo expulsarlas como moscas petulantes solo porque he decidido que me fastidian”: de la parte materna de su familia, aristócratas sicilianos de soberbia caduca pertrechados en sus palacios desvencijados. Esa
familia a que ella llegó por primera vez a los once años junto con sus padres y hermanas huyendo de la guerra y que los recibió con frialdad y desprecio. Y así en 169 pp. de formato minúsculo, D.M. va y viene entre recuerdos, historia, sentimientos, estragos urbanísticos, parientes malqueridos y bellezas del pasado y le duele y se revuelve, pero logra un retrato formidable de un lugar y una clase social, y una historia familiar, de sus mujeres y de ella misma que, mal que le pese, no “nació de la cabeza” de su padre. Si tienen pensado viajar a Sicilia —“isla de los jazmines y del pescado podrido, de los corazones sublimes y de las hojas cortantes”—; si alguna vez la han visitado; si nunca han estado y jamás irán: lean
este libro, porque es una maravilla. € 14.00

 

Los derechos de los hombres y otras utopías, de Annie Denton Cridge. “Un análisis agudo, lúcido y crítico de la situación de las mujeres en la sociedad” a través de un mundo imaginario entrevisto en sueños, en que los papeles de hombres y mujeres están invertidos. Qué poco original, dirán ustedes; ah, pero ¡la cosa data nada menos que de 1870! y fue escrita por una hija (espiritual) de esa primera tanda de feministas norteamericanas en torno a Seneca Falls y del Transcendentalismo.
149 pp. € 15.00

 

 

Leche, de Marina Perezagua. Guerra. Cuerpos desolados, apenas humanos, en transformación. Sexo. Flujos. Obsesiones. Enfermedad. Tales son los crepusculares escenarios de estos relatos, la segunda entrega de su autora tras Criaturas abisales. No nos lo pone fácil. No es una lectura agradable que digamos. Y sin embargo, me he leído todos y cada uno de los catorce relatos; fascinada, asqueada, sacudida. Porque son diferentes. Potentes. Turbios. Perturbadores. De un lenguaje preciso, casi parco. No sé si decirles que se atrevan.
179 pp. € 17.90

 

Beya (Le viste la cara a Dios), de Gabriela Cabezón Cámara e Iñaki Echeverría. Acompañada por las duras ilustraciones tipo grabado en riguroso b/n de I.E., la autora bonaerense de La virgen Cabeza —aquella comedia lumpen surrealista— nos lleva a la desoladora historia de la esclava sexual de una red de prostitución que, eso sí, se tomará su venganza, con la ayuda de Dios y una Minuzi. Y aún queda gente que reniega de la novela gráfica, imagínate, Nuria. € 19.80

 

De reinas a ciudadanas (Medios de comunicación, ¿motor o rémora para la igualdad?), de Juana Gallego
Ayala. “Tal y como queda documentado en este libro con multitud de titulares periodísticos, el tratamiento que se hace de las mujeres es asimétrico respecto al que se hace de los hombres, estereotipado y aun discriminatorio y peyorativo, tanto en la información como en los programas de entretenimiento y la publicidad… Recorrido minucioso por… la prensa de información general, donde la presencia femenina es insignificante y con frecuencia plagada de sanciones de género, pasando por la prensa femenina, que se ha convertido en un catálogo publicitario de moda y belleza donde las mujeres sólo son consumidoras voraces, hasta llegar a la televisión, la radio, el cine y la publicidad, que sigue sin ser receptiva a la
incorporación de nuevos modelos femeninos más allá de la eterna joven, atractiva, esbelta, delgada y explosiva… Plantea que en la actualidad los medios de comunicación van por detrás de los cambios experimentados por las mujeres en la sociedad y de alguna manera se han convertido en una rémora para la igualdad.” Ulterior título de la colección Aresta Mujeres (recuerdan los demás, ¿verdad?: Leer y escribir en femenino, de Mª Ángeles Cabré, Directivas y empresarias [Mujeres rompiendo el techo de cristal], de Sara Berbel y Forjar un hombre, moldear una mujer, de Marina Subirats i Martori).
310 pp. € 19.00

Las quejas, compras, encargos o comentarios, a Heide, la responsable de la “cartita”:  sidecarlibros@gmail.com